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PREGUNTA:

Estoy casado por más de 20 años con una mujer que nunca he amado. Cuando me casé tenía 16 años y mi padre fue el que me casó para que me fuera de mi lugar de origen y no me perdiera. Mi esposa me dio 3 hijos entre altas y bajas ya que como nunca la amé casi nunca estuve en la casa y como no conocía al Señor me refugié en el mundo, las mujeres y los vicios.

Hace 2 años y medio que me enamoré de otra mujer, la cual me ha enseñado lo que realmente es el amor y me hizo comenzar a buscar de Dios. De hecho me fui de mi casa y me fui a vivir con ella, pero mi aun esposa se enfermó de cáncer avanzado y regresé a la casa.

Estoy viviendo en la casa de mi aun esposa, pero no compartimos intimidad alguna ya que no la amo y quiero respetar el amor que tengo por la otra. Me he acercado más a Dios, me bauticé y le dedico todo el tiempo posible a las cosas de Él.

A veces quisiera salir corriendo a los brazos de la otra, pero siento que mi deber es estar aquí aunque no la ame. Mis hijos también viven en la casa con nosotros y por ellos también me quedo. ¿Cree que estoy haciendo bien en quedarme con mi aun esposa? ¿Qué tal si pierdo a la única mujer que he amado? ¿Cómo sé que es esto lo que Dios quiere de mí?

RESPUESTA:

Estimado Hermano,

Qué bueno que usted ya haya aceptado al Señor y también ya esté bautizado, esto quiere decir que usted tiene una determinación de ser fiel a nuestro Señor Jesucristo.

Usted relata su situación de manera que parece que la única salida es seguir los pasos del amor; pero mi estimado hermano, el amor no es un sentimiento, es mucho más que eso. Le vamos a recomendar un estudio más profundo de la explicación que la Palabra de Dios describe sobre el amor en 1 Corintios 13:4-7  “El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.

¿Usted considera que ha sido y ha practicado todo esto con su esposa? Más bien, por lo que usted describe, me atrevería asegurar que ha sido ella quien ha cumplido con estas exigencias para con usted. Al parecer ella ha sido paciente cuando usted estaba en sus andanzas en el mundo.

¿Se ha preguntado usted si ella se casó amándolo? Probablemente a ella le pasó igual o peor que usted; pero ella ha honrado el compromiso que hizo cuando contrajo matrimonio con usted.

Colosenses 3:18-19 “Mujeres, someteos a vuestros maridos, pues ese es vuestro deber como creyentes en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres y no las tratéis con aspereza.”

Le repetimos que el amor no es un sentimiento, el amor es una decisión, es una elección que requiere de mucho sacrificio.

Me sorprende que a quien usted menciona como la “otra mujer” también sea cristiana, no puedo poner paño tibio a esta realidad, ustedes deben ser conscientes que ella está en fornicación y usted en adulterio, ambos pecados muy despreciables para Dios. Hebreos capítulo 13:4 dice: “honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios”.

Le vamos a recomendar lo que dice Proverbios 3:8 “Ten presente al Señor en todo lo que hagas  y él te llevará por el camino recto.” Si usted consulta a Dios y busca hacer la voluntad de Él, estamos seguros que tomará la decisión adecuada para sus vidas.

Manténganse firme en oración y busque la voluntad de Dios, el resultado será mejor de lo que usted espera.

Estaremos orando por su situación. Dios le bendiga.