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A las personas normalmente las juzgamos por la manera como se ven, es decir, vemos su cara, la manera de vestir, la forma como actúan y nos hacemos una idea de cómo son; pero el verdadero ser, lo importante de cada uno no está en el exterior, sino en el interior.

Dios nos ve desde adentro hacia afuera, Él conoce nuestro interior, lo que hay en nuestro corazón; por eso cuando nos rendimos a Él se comienza a producir en nosotros el cambio interior, eso significa que Dios te cambia de adentro hacia afuera y lo hace mediante procesos; algunos de ellos incluso requieren de una total transformación, la cual en muchos casos causan dolor y serán difíciles.

El Espíritu Santo está trabajando arduamente en romper con lo viejo que está en nosotros y nos está dando una nueva apariencia interior, sana, restaurada y fuerte.

Jesús fue a la cruz a borrar el pecado, por eso cuando lo aceptamos a Él como Señor somos perdonados, pero aun necesitamos quitar todo lo que se ha traído del pasado, es decir, aunque hemos sido perdonados, debemos permitir que el Señor nos limpie para experimentar el crecimiento espiritual, y que sea construida en nosotros la nueva vida de fe, favor de Dios, propósito y poder.

Oremos: “Gracias Jesús por borrar mis pecados en la cruz. Quiero ser como Tú, crecer en mi interior para que integralmente yo pueda ser una persona totalmente nueva. Ayúdame a lograrlo, lo pido en el precioso nombre de Jesús, Amen”

Versículo: "Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día". 2 Corintios 4:16 (NVI)

Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

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