En algún momento de la vida nos hemos encontrado con que nos hemos vestido colocándonos una camiseta al revés, o en el caso de los hombres, dos medias diferentes, tal vez incluso, tenemos el pantalón sin correa… de la misma manera hemos querido que los demás no se enteren de nuestra falta, quizás porque no nos gusta colocar en evidencia lo que está debajo.
Pasa igual en la vida con los defectos del temperamento, con el pecado o con lo que no es correcto… están allí, pero se tratan de ocultar puesto que no se quiere que los demás los descubran.
En este día de ayuno reflexiona sobre esto “no podremos ser lo que se supone que vayamos a ser en Dios hasta que comencemos a vivir en integridad de adentro hacia afuera”.
No importa cuánto vayas a la iglesia o cuán espiritual actúes o cuán grande sea tu Biblia. Lo que realmente importa es lo que está por dentro, finalmente, lo que está adentro es quien en verdad tu eres, aunque otras personas no lo vean.
La realidad es que la gente puede que no vea lo que está escondido en tu vida privada, pero está ahí y eso es importante para Dios.
Tu “ser real”, es decir, la persona que eres cuando nadie más está mirando, le importa a Dios. En pocas palabras, tu integridad y pureza le importan a Dios.
Por eso te pregunto ¿Quién eres tú por dentro?
Ayuna pidiendo en oración que Dios te quite lo que te impide ser una persona correcta desde el interior de tu ser. La vida en Cristo no consiste en tratar de ocultar las malas actitudes, la amargura, la falta de perdón, la ira, las adicciones y otros “pecados secretos”, sino es poder estar limpios y con firmeza de espíritu.
¿Estás dispuesto a dejar que Dios limpie todo dentro de ti? Cuando te limpias por dentro y empiezas a vivir de adentro hacia afuera, Dios liberará Su gloria en tu vida.
Es fácil engañar a otras personas sobre ti ser íntimo, pero es imposible engañar a Dios.
Él puede ver lo que está en tu corazón.
Mientras ayunas, ofrece todo lo que está allí en tu corazón, lo bueno y lo malo, a Dios. Para que sea Él quien transforme tu ser interior.
Oremos para que el Señor nos limpie, sane las emociones, y así poder ser transparentes interna y externamente.

Versículo, “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu”. Salmos 51:10 (NVI)

Buen dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

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