Quiero darte este principio… “Un cambio sin transformación no será permanente”
El proceso para lograr una transformación no es fácil. Si fuera fácil, cualquiera podría hacerlo.
Aquí un punto clave. La mayoría de nosotros cambia muy lentamente, ¡aunque muchos nunca lo hacen!.
Los que logran cambios duraderos; es decir, transformaciones interiores, lo hacen como resultado de un sacrificio personal. Tal y como dice un refrán popular “No hay crecimiento sin esfuerzo”.
Le coloco un ejemplo; hay personas que les cuesta madrugar, las que, si quieren hacer un cambio en su salud y hacer ejercicio diariamente, deben levantarse temprano… ese esfuerzo, acompañado de otros tales como cambiar el régimen alimenticio, lograran que la persona cambie su fisonomía y se mantenga más saludable.
En nuestro interior ocurre lo mismo, hay que hacer el compromiso de orar diariamente, de conectarse con el Señor, de leer Su Palabra, de congregarse y seguir Sus mandamientos… ¿fácil?, No; ¿Imposible?, tampoco… pero con el compromiso personal y la constancia, se logrará y Cristo crecerá en su interior, en un proceso lento, pero seguro.
A estos procesos lentos los llamaremos metamorfosis; es decir, un cambio radical… tal y como ocurre con las orugas que finalmente llegan a convertirse en mariposas, porque pasan de ser animales rastreros con belleza limitada, a hermosas mariposas aladas, capaces de volar, y que se convierten en un deleite a nuestros ojos. ¿Si viéramos una oruga pudiéramos pensar que algún día llegaría a ser una preciosa mariposa?, seguro que no… pero ocurre.
Igualmente, en tu vida, lo que Dios ha comenzado lo terminará; aunque no parezca que vayas a tener transformación… Él está trabajado para que pases de una belleza interior limitada hasta llegar a ser el reflejo de Jesús, es decir, internamente llenos de amor, gracia, favor, habiendo pasado por la metamorfosis de la antigua identidad a la nueva en Cristo Jesús.
Oro para que no te rindas, sino para que confíes, colocando tu voluntad y enfoque en lo que Dios ha hecho y en lo que va a hacer en ti.

Versículo: “Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo”. Joel 2:13 (RVR1960)

Buen dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

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