Buen Dia – Compasión

Cuando hablamos de compasión, estamos haciendo referencia al cuidado por las debilidades de los demás y a estar atentos a la necesidad humana Cuando Jesús estuvo en la tierra y vio el sufrimiento de la humanidad, tuvo compasión.

Al leer las escrituras podemos ver como Él se encontró con los problemas más difíciles de su tiempo, tal y como ocurría con una de las enfermedades más dolorosas y discriminatorias de la historia del ser humano, “la lepra”.

Un hombre leproso se le acerca, se arrodilla y le pregunta a Jesús si el quiere limpiarlo de la lepra, a lo cual el Señor le responde “si quiero”, entonces, extendió su mano y los sanó. Dice la Biblia que inmediatamente la lepra desapareció. (Mateo 8:1-3)

Tener lepra significaba que dicha persona estaba condenada; no existía ningún remedio en esa época para un leproso.

Hoy en día hay muchas personas que se sienten solitarias, vacías, sin respuesta. Algunos están enfermos del cuerpo y otros están enfermos emocional y espiritualmente.

Para todos ellos elevamos una voz de aliento de esperanza y de fe, para dejarles saber que Jesús está tan presente hoy en día con nosotros como ocurrió en Jerusalén, cuando estuvo en la tierra.

Debería cambiar la perspectiva de aquellos que llegan a la comprensión y revelación de que Jesús és y será el mismo siempre; y que, por lo tanto, Su compasión y amor para restaurar y sanar está disponible.

Su presencia es tan real y maravillosa que, si tan sólo clamáramos su nombre, creyendo que Él tiene el poder para dar vida eterna seremos cambiados en cuerpo, alma y espíritu.

El Señor sigue siendo el sanador integral, sana nuestro cuerpo, nuestras emociones, sana nuestro pasado, nuestros vicios y sana nuestro espíritu.

Quizás tu dificultad sea enorme, pero cuando realmente le crees a Dios, toda imposibilidad desaparece. Al leproso todos le pronosticaban la muerte, lo rechazaban y lo condenaron, pero Jesús en su compasión lo sanó.

De la misma forma, no permitas que nadie te condene, ni rechace, ni mucho menos te pronostique la muerte, porque el Señor está ahí mismo cerca de ti, esperando que le pidas con fe el ser sanado, Oro para que llegues al conocimiento de Jesús, a un nivel tan profundo que creas que Él te puede sanar integralmente.

Versículo: “Un leproso se le acercó, se arrodilló ante él y le dijo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme.» Jesús extendió la mano, lo tocó y le dijo: «Quiero. Ya has quedado limpio.» Y al instante su lepra desapareció”. Mateo 8:2-3 (RVC)

Buen Dia
Juan C Quintero
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