Desde que nacemos comenzamos un proceso de aprendizaje que no termina. Cuando observamos a un bebe recién nacido nos damos cuenta de que “observa, escucha y siente”, por esos medios aprende.
Tú y yo hasta el día de hoy hemos aprendido muchas cosas… te pregunto ¿Qué te hace tener la certeza de que lo que sabes es real?, te lo pregunto de otra manera ¿estás seguro(a) de que lo que has aprendido es lo correcto?… ¿acorde con quién?
Cuando estamos convencidos de algo eso determinará nuestra conducta, ese convencimiento establece los valores y los patrones de vida
Cuando conocemos a Jesús como Señor y salvador nos damos cuenta de que mucho de lo aprendido -y por lo tanto nuestras convicciones, no eran lo correcto; así empieza un proceso de crecimiento espiritual.
La oración, la lectura de la Palabra de Dios y el congregarnos ayudan en el proceso, pero tus decisiones sobre la manera de actuar, en tu vieja identidad o en la nueva, son las que te llevaran a otro nivel.
¿Anhelas más de Dios, pero no sabes cómo avanzar?, entonces necesitas cambiar hábitos que te están impidiendo ver más allá de lo que ves hoy.
Esto me sirve para decirte que hay millones de creyentes estancados en un punto que quiero llamarlo “religioso”; es decir, se han acostumbrado… a orar (a veces lo mismo todos los días), … a participar de uno o varios servicios a la semana en la Iglesia, e incluso … a servir en algún ministerio; pero sus vidas no cambian, porque no han madurado espiritualmente.
Para crecer se necesita la convicción de renovación, de cambio y la decisión de tomar el compromiso del crecimiento. Jesús es para nosotros el mejor ejemplo, no se limitó a dar enseñanzas, sino que su vida completa es un modelo. No se limitó a vivir y morir como cualquier ser humano, sino que decidió cumplir con el propósito celestial de ir a la cruz a morir por todos nosotros y así convertirse en el camino al cielo.
Te invito hoy a decidir avanzar y crecer, a tomar las riendas de tu vida para eliminar los viejos hábitos y formar los nuevos, aquellos que están acorde con los principios y valores de la Palabra de Dios.
Oremos: “Señor, te necesito hoy, te pido padre amado que me abras el entendimiento, el deseo y la pasión por avanzar en mi relación contigo. Señor que pueda eliminar lo que no te agrada y que así pueda afirmarme en mi convicción de fe, lo pido en el precioso nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Por lo tanto, queridos hermanos míos, a quienes amo y extraño mucho, ustedes que son mi alegría y mi corona, manténganse así firmes en el Señor”. Filipenses 4:1 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

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