La falta de insistencia y el desánimo van de la mano, especialmente cuando se está trabajando por algo y pasa el tiempo y no funciona, es entonces cuando comienza la persona a cuestionarse a desanimarse y a tener pensamientos negativos.

Esta situación aplica también cuando se está orando a Dios por algo en particular y no se cumple, muchos se rinden antes de ver el resultado de la oración, porque no son insistentes.
En la Biblia hay un relato en el que estaba Jesús con sus discípulos y les contó la parábola de la viuda insistente, en la que en un pueblo había un juez que no tenía temor de Dios ni consideración de nadie, y una viuda que buscaba justicia, esta mujer comenzó a pedir con insistencia que le hicieran justicia. Al principio, el juez no quería atender a la viuda; pero luego pensó: “Esta viuda molesta mucho. Aunque no le tengo miedo a Dios, ni me importa la gente, la voy a ayudar. Si no lo hago, nunca dejará de molestarme.” Y concluye el Señor diciendo, si así es un juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Lucas 18:2-7

El mensaje principal de hoy es “No rendirse, no desanimarse”, por tanto, aunque la respuesta no haya llegado, continúe creyendo, continúe esperando, siga clamando, ore y siga orando.
No se desanime, venza el desánimo teniendo dominio propio sobre los pensamientos negativos y de derrota, si cada día desde hoy mismo usted se levanta cada mañana para dar gracias a Dios y creer que ese día es el día de la respuesta, y así lo hace sin desanimo ni descanso, entonces veras la respuesta en el día y la hora menos pensada.
No pares de orar creyendo.

Versículo: “Jesús les contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse” Lucas 18:1 (NVI)

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