Hay momentos en los que vamos a sentir que la vida está siendo desperdiciada. Se usan frases como “No estoy feliz. No siempre me siento con pasión. No siento esperanza. Hay veces en que no veo cambios. Hay momentos en que siento que he desperdiciado el día en algo que no era prioritario. He cometido tantos errores en mi vida…” en fin hay multitud de formas de expresar el descontento.
Hoy te invito a ver la otra cara de la moneda, es decir, a sacar algo bueno de lo que no lo parece. Y quiero dejarte esta reflexión, “admitir el error te coloca inmediatamente en la posición de la reparación”
Dios nos enseña que no hay nada en la tierra que Él no pueda hacer, por lo tanto, la respuesta de Dios al arrepentimiento es la bendición del cambio.
Porque después del dolor, después de reconocer los errores y estar verdaderamente arrepentidos, hay una recompensa… “La capacidad para cambiar”.
Dos cosas se pueden hacer cuando se llega a la conclusión de que se han cometido errores; por un lado, vivir en frustración, rencor, queja y dolor; o por el otro lado aprender de los errores y caminar hacia la restauración con el apoyo del Señor. Todo en la vida es una oportunidad de aprendizaje.
Tu percepción negativa de las situaciones te ubica en el camino al cambio en la ruta de la decepción. Esa percepción afectara tus emociones; pero las emociones cambian si se cambia el enfoque. Por ejemplo, “Tu puedes cambiar tus emociones sirviendo a los demás, sintiéndote útil y valioso(a); tu puedes cambiar tus emociones admirando la creación de Dios y disfrutando de todo lo que Él ha creado para ti, desde poder respirar hasta ver un amanecer”.
Jesús pudo quejarse y maldecir desde la cruz, pero su amor por nosotros y el enfoque que tenía puesto en la misión le dieron las fuerzas para amar y bendecir, teniendo buena actitud en medio del sufrimiento de la cruz. Su mirada no estaba puesta en el dolor del momento, sino en la victoria de la resurrección.
Rendirse no mejorara tu vida, todos cambiamos al enfrentar nuestros errores y aprender de ellos.
Oremos por la capacidad para reconocer y arrepentirse genuinamente de los errores y oremos por el favor de Dios para aprender de ellos.
Versículo: “Por lo tanto, cambien su manera de pensar y de vivir, vuélvanse a Dios y él les perdonará sus pecados”. Hechos 3:19 (PDT)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

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