Es muy fácil ver y criticar en los demás hechos tales como “que se irriten fácilmente, que no comprendan con rapidez, que lleguen tarde, que hablen mal de los demás, que mientan, que sean impulsivos y poco comprensivos, que no cumplan con sus compromisos” y … la lista continua.
Es como si nos molestara ver nuestros propios defectos en los demás. Es curiosa la condición humana, porque nos parecen cosas terribles cuando las vemos en otros. Pero además lo que nos pasa a nosotros muchas veces lo minimizamos diciendo que “son cosas menores que necesitamos resolver”, las que normalmente se tratan de rebajarlas justificándolas.
Las relaciones en excelencia comienzan con una evaluación personal, es decir, con nosotros mismos analizándonos primero para empezar un proceso de cambio.
Jesús en su proceso de formar discípulos dijo lo siguiente, “¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo y no le das importancia a la viga que tienes en el tuyo?”. (Lucas 6:41 – NVI)
Es una forma de decir, que las personas, con los cristianos incluidos, “vemos lo poco que le pasa a los demás, pero que no vemos lo mucho que nos pasa a nosotros”; es un espíritu de juicio que sutilmente ataca a las personas para juzgar, criticar, menospreciar y rebajar a los demás, pero justificar y minimizar nuestros actos.
Hagamos lo que nos enseña el Señor, empecemos por nosotros mismos y por “nuestra viga” para eliminarla. Y aquí quiero decirte, ¡no puedes eliminarla tu solo(a), necesitas al Espíritu Santo de Dios para que te ayude!; para hacerlo es necesario quitar el orgullo y reconocer que nos equivocamos frecuentemente, eliminar el egoísmo y darnos cuenta de que los demás también son seres humanos con imperfecciones como las nuestras.
Revísate hoy mismo antes de hacer un juicio a los demás, reflexiona primero, ora y luego con calma pregúntate, ¿actúo yo igual?, ¿debo mejorar o cambiar algo antes de exigirlo?.
Con el Señor de tu lado vas a empezar a tener buenas relaciones con los demás; ellos te lo agradecerán y tu vivirás con menos cargas sobre tus hombros, ¿no te parece?
Oro para que puedas descubrir y remediar las vigas que afectan tu vida y así ser un buen cristiano que se convierte en un ejemplo para los demás.

Versículo: “¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo y no le das importancia a la viga que tienes en el tuyo?”. Lucas 6:41 – NVI

Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

¿Qué opinas acerca de esta publicación?