Sabemos que un espejo es una superficie que tienen la capacidad de reflejar una imagen. El espejo exhibe o muestra una semejanza de la imagen y dependiendo de su calidad su reflejo será más exacto de la realidad.
Dios quiere que seamos un reflejo de Él. Que, como un espejo, reflejemos el carácter y la semejanza de Jesús. Esto es, conocerlo a Él, aprender de Él y ser capaces de crecer al punto de volvernos “espejos de Jesús” teniendo Su misma actitud, acciones y reacciones.
¿Cómo lograrlo sin fallar?… con la ayuda del Espíritu Santo. Tenemos al Señor en nuestro corazón, Él está vivo en nosotros, eso significa que poseemos la fuerza y la capacidad para lograr ser como Él.
En nuestro interior el Señor ha puesto su semilla de fe, amor, mansedumbre, bondad, poder; en pocas palabras, tenemos la capacidad de ser un reflejo de su identidad.
Cuando hacemos el bien a los demás, estamos mostrando de su amor y misericordia. Cuando oramos por alguien más estamos intercediendo en su favor, cuando extendemos la mano al necesitado estamos siendo siervos.
Hoy te invito para que desees ser más como Jesús, pídale al Espíritu Santo que te revele la manera de hacer el bien este y todos los días de tu vida. Una vez que comiences vas a ver como esa semilla de amor crecerá y te hará ser el hombre y la mujer que Dios ha querido.
Te recuerdo dos cosas, primero que debes tener la decisión de querer ser un reflejo de Jesús y la segunda es que todo lo que siembres eso mismo cosecharás, es decir tendrás bendición y la gente te amará como tú lo hagas con ellos.
Mi oración de hoy es para que se despierte en ti el deseo de ser como Jesús, de imitarle y de servir y ser instrumento de bendición para los demás.
Versículo: “Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos[a] como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu”. 2 Corintios 3:18 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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