El Señor mismo con voz de mando… descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
1 Tesalonicenses 4:16-17

¡Será un acontecimiento extraordinario, único! El Señor descenderá del cielo y, sin poner los pies sobre la tierra que lo rechazó, llamará con autoridad a todos aquellos a quienes redimió. Los creyentes que hayan muerto resucitarán, y los creyentes vivos serán transformados en un abrir y cerrar de ojos. Y todos juntos, con cuerpos nuevos, glorificados, serán llevados en las nubes para ir al encuentro de su Señor, quien quiere introducirlos en la casa de su Padre (1 Corintios 15:51-53).

¿Podemos imaginar la angustia de aquellos que, de repente y sin haber visto nada, constatarán la desaparición de padres, amigos o vecinos? Quizás algunos de ellos les habían hablado de ese regreso de Cristo y de los juicios que le seguirían.

Así terminará el día de la gracia divina. Los hombres que hayan quedado en la tierra, ¿aún tendrán el tiempo para volverse a Dios? ¡Imposible!, pues como lo muestra Jesús en la parábola, los que estaban preparados entraron, “y se cerró la puerta” (Mateo 25:10).

¿Está usted preparado? ¿Fue a Jesús, el Salvador, para obtener el perdón de sus pecados? Todavía es tiempo para ponerse del lado de los que serán llevados cuando Cristo venga, pero ese tiempo puede medirse en años, meses o… ¡minutos!

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 4:7).

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Josué 9 – Hebreos 10:1-18 – Salmo 129 – Proverbios 28:5-6
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