EstoyaquiEn Cristo nuestro futuro esta seguro

Todo el que quiera salvar su vida, la perderá;
y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo,
y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Mateo 16:25-26.

Vivimos en una época en la que casi todos los riesgos pueden ser objeto de garantías por las compañías de seguro: incendios, daños causados por las aguas, accidentes, responsabilidad civil, robos… ¡Cómo para vivir tranquilo!

Sin embargo, el riesgo más importante fue olvidado por nuestros contemporáneos. Reflexione: usted sólo puede asegurarse durante los 70 u 80 años de vida en la tierra, si llega a esa edad (Salmo 90:10). Ninguna compañía de seguros le ofrece un seguro para lo que está delante de usted, es decir, la eternidad. Cuando tenga que dejar todo, sin duda su seguro de vida librará de problemas financieros a sus familiares, pero usted deberá enfrentarse a su Creador. ¿De qué le servirá su seguro terrenal? El más grande riesgo que debe cubrir en primer lugar es el de la pérdida de su alma.

Por definición, un riesgo es sólo un peligro eventual, mientras que el encuentro con Dios es una certeza, un acontecimiento inevitable. ¿Se suscribió usted, por la fe en el Señor Jesús, al seguro de su felicidad eterna? ¿Cuál es el precio de ese seguro? Es gratuito, porque Jesús pagó todo por usted en la cruz. Sólo pide que lo acepte. ¿Cómo firmar esta oferta gratuita?: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9).

¡Hágalo hoy mismo, mientras es tiempo!

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