maltratoPregunta:

Bendiciones para ustedes, necesito que me asesoren con respecto a lo siguiente, mi esposo y yo tenemos muchos problemas.  Estamos viviendo momento horribles donde solo existe ira, amargura, contienda, yo estoy asistiendo a una iglesia cristiana, él no quiere ir, claro yo reconozco varias fallas que he tenido, porque la verdad no tengo confianza en él, tengo muchas dudas aparte que siento que  no soy importante para él.

Mi esposo no me trata con amor o no me tratas como yo espero, es muy áspero, hasta agresivo con sus palabras, yo a veces trato de no prestarle atención; pero llega un momento donde exploto.

En estos momento le pedí que se fuera de la casa, ¿será que hice lo correcto? ¿Si quisiera divorciarme de él? ¿Sera que tengo la culpa por no quedarme callada y aguantar?

Tenemos un hijo de 5 años y no quiero que sufra por la ausencia de su padre, pero ya siento que no puedo más!!

 

Respuesta:

Estimada lectora:

Ninguna relación es saludable si usted se siente maltratada, toda mujer debe saber que merece un cuidado especial de su esposo. En 1 Pedro 3:7 se hace la exhortación al hombre que tiene esposa: “En cuanto a vosotros, los maridos, sed comprensivos con vuestras mujeres. Dadles el honor que les corresponde, no solamente porque la mujer es más delicada, sino también porque Dios, en su bondad, les ha prometido la misma vida que a vosotros.” Sin importar cuales sean los defectos suyos su esposo está llamado a ser “compresivo” a tratarla dulcemente y sin ofenderla, claro está, es posible que el desconozca este principio bíblico por lo tanto le toca a usted enseñárselos y exigir respetuosamente que se cumpla en su matrimonio.

Por otra parte es excelente que esté asistiendo a la iglesia, lo que significa que está iniciando una búsqueda de Dios y un cambio de vida. Por lo general nos acercamos a Dios cuando estamos tan saturados de problemas que ya no tenemos otro lugar donde ir; sin embargo no hay de qué preocuparse pues para Dios no hay imposibles, Él puede hacerlo todo de nuevo, ¡Todo!
Como usted reconoce que también tiene parte de culpa, ciertamente una relación es de dos y ambos tienen su parte en la dificultad como en la solución. Según la misma cita bíblica anterior Pedro aconseja primero a la mujer de esta manera: “Igualmente vosotras, mujeres, someteos a vuestros maridos; y así, si alguno de ellos no cree en el mensaje, podrá ser convencido, sin necesidad de palabras, por vuestro comportamiento, al ver vuestra conducta pura y respetuosa. Que vuestro adorno no consista en cosas externas, como peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino en lo íntimo del corazón, en la belleza incorruptible de un espíritu suave y tranquilo. Esta belleza vale mucho delante de Dios. Ese era también, en tiempos antiguos, el adorno de las mujeres santas: confiaban en Dios y se sometían a sus maridos.”1 Pedro 3:1-5

Este texto bíblico es una joya para una esposa. Fíjese que primero le dice que el comportamiento suyo como esposa es la manera de convencer a su esposo para que busque de Dios. Su conducta pura y respetuosa son la clave para que el esposo comience a admirar a su esposa. Por lo que nosotros le sugerimos que usted se entregue a las manos del Alfarero Jesús para que le haga una mujer a la manera de Dios. Preocúpese por sobre todo en trabajar su corazón, que usted emane paz y armonía, amor y alegría, estas cualidades usted las recibirá cuando el Espíritu Santo de Dios viva en usted.

Si puede hable con su esposo, reconozca que ha cometido errores con él, pídale perdón, dígale que usted tiene nueva vida en Cristo y que ahora conoce su valor como mujer y como esposa y que quiere que en lo adelante él la trate con delicadeza y respeto.

Dios ama la familia unida, el instituyó el matrimonio, por lo tanto tendrá el cuidado de esta situación. Entréguele a Él en oración todas estas preocupaciones y dedíquese a las cosas de Dios, mientras Dios se ocupa de las cosas de usted. No tenga temor. Dios es Dios de maravillas. Cuando Cristo llega a nuestras vidas todo cambia.

Fortalezca su vida con la palabra de Dios. Siga asistiendo a su iglesia. Ore en todo momento y permanezca dándole gracias a Dios por todo esto, pues lo usará para glorificarse en la vida suya en la de su familia.

 

¡Confíe en Dios!

Gracias por confiarnos sus peticiones, las mismas están en mano de nuestro grupo de oración.

Dios le bendiga grandemente.

 

Importante:
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