Para ti mujer
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“Antes que Yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones” (Jeremías 1:5).

 Mujer el propósito de Dios para ti es grande, Él tiene planes para tu vida y te vuelve a decir: “Porque Yo sé los planes que tengo para ti–declara el SEÑOR– “planes de bienestar y no de calamidad, para darte un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11). Mujer, el propósito en escribirte esta carta es para animarte a que continúe la Carrera de la Fe, creyendo que Dios siempre estará a tu lado para fortalecerte. Mi anhelo es animar a la mujer hispana dondequiera que se encuentre a tener una relación más cercana con Dios día a día. Es el deseo de mi corazón que cada mujer encuentre su libertad en Cristo. Que cada mujer reconozca quién es ella en Cristo y aprenda a utilizar la autoridad que el Señor le has dado en el nombre de Jesús. Que cada mujer sea libre de toda atadura y sepa pararse en la Roca que es Cristo por medio de las alabanzas, el ayuno y la oración intercesrora de fe. En estos tiempos peligrosos, lleno de afanes y de mucho entretenimiento, muchas de las hijas de Dios están en la esclavitud de sus situaciones y no encuentran cómo salir. No saben cómo orar, perdieron su identidad y ya no saben quiénes son en Él. Sumergida en el estilo de vida tan cambiante en que estamos viviendo, muchas se han perdido en ese estilo de vida y ya no viven, nada más existen. Algunas han estado en esa esclavitud tanto tiempo que ni se han dado cuenta porque ya es normal para ellas.

            Hay mismo donde te encuentras déjame decirte que Dios tiene Propósitos para ti, tú no eres cualquier cosa, eres altamente apreciada por el Señor. Las cosas viejas pasaron, he aquí todas son echas nuevas, éste es tu día para levantarte porque Dios se ha acordado de ti. Eres hermosa para Dios, perla preciosa eres tú para Él, Él tiene tu nombre engravado en la palma de Su Mano. Su deseo es que le permitas entrar en tu vida y dejarlo obrar lentamente, Él pelea tus batallas. Él quiere mostrarte quién eres, y dejarte ver la persona bella que Él creó en ti. Este proceso puede ser doloroso y en muchas ocasiones muy difícil; pero no hay nada difícil para el Señor.

        ¿Por qué doloroso? Porque tenemos que vernos en la situación y aceptar que necesitamos a Dios en nuestras vidas. Es una renovación completa en tu vida, Dios quiere renovarte para poder continuar con el Plan Perfecto que tiene para ti. Te lo voy a explicar mejor: Es como en una renovación de un ropero. Cuando vamos a vestirnos nos fijamos que tenemos que renovar nuestras ropas, sacar los vestidos viejos y comprar unos nuevos; en ese proceso de renovación, estamos tan acostumbradas a los vestidos viejos que no queremos despojarnos de ellos, quizás porque nos traen buenas memorias o quizás porque nos queda a la medida. Dios quiere un cambio en nuestro modo de vida, muchas están tan acostumbradas a su estilo de vida que no se atreven a dar un cambio. Lo mismo pasa con los vestidos no nos queremos despojar de los vestidos viejos. Cuando finalmente nos decidimos a sacar los vestidos viejos, vamos sacándolo poquito por poquito. En lo espiritual, Dios quiere cambiarte y restaurarte. Él tiene un Vestido nuevo y resplandeciente, hecho a tu medida.

        Mujer de propósitos, quiero que entienda que Dios no te quiere ver con vestidos viejos. El vestido determina la personalidad del individuo mientras que los vestidos viejos representan nuestros pecados y miseria. El Señor nuestro Dios es el Artesano por excelencia, Él anhela vestirte con vestidos de gala. La palabra de Dios nos dice: “Josué estaba vestido de ropas sucias, en pie delante del ángel. Y éste habló, y dijo a los que estaban delante de él: “Quítenle las ropas sucias.” Y a él le dijo: “Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestiré con ropas de gala.” (Zacarías 3:3-4).

      El Señor desea que cada mujer, sea libre de todo peso que impida correr la Carrera de la Fe. El apóstol Pablo nos dice: “Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”.

      Mujer valiente, Dios quiere cambiar tu vida para eso debes quitarte el vestido viejo y dejar que Él te vista con uno nuevo, en este cambio, tenemos que desnudarnos, despojarnos y dejar que Dios nos envuelva con su Manto poderoso de transformación. Te aseguro que nunca volverá a mirar hacia atrás y brillarás como nunca antes. ¡Levante y no temas! !En Cristo somos más que vencedoras!

Por: B. Flores
www.ministeriosdesanidad.org

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