Los creyentes en Cristo Jesús tenemos que recordar que nuestra ciudadanía esta en los cielos de donde esperamos a nuestro Señor. No obstante Jesús nos dijo que aunque no somos del mundo estamos en el mundo. Tenemos que ser diferentes a los que no han reconocido a Jesucristo como Salvador personal, pero vivimos en el mundo. Somos santos. Aunque caminamos con nuestra mirada puesta en los cielos tenemos la responsabilidad de servir a las personas y hacer nuestro mayor esfuerzo para que en el mundo reinen los valores del Reino de Dios. La tarea es ardua pero hay que acometerla con humildad sencillez y amor. (Jorge L. Cintrón)

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