Jesucristo es el Señor de toda mi vida. Señor de mi pasado, presente y futuro. Jesucristo en su amor por mi transforma las heridas que pueda haber en mi pasado. Me acompaña en mi presente sosteniéndome para que no me caiga y fortaleciéndome en los momentos difíciles. Mi futuro no es un haber si acontece, porque Él lo tiene en sus manos. Jesucristo es mi Señor. (Jorge L. Cintrón)


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