“Mantenme a salvo, oh Dios,
porque a ti he acudido en busca de refugio.
Le dije al Señor: «¡Tú eres mi dueño!
Todo lo bueno que tengo proviene de ti»….
Señor, solo tú eres mi herencia, mi copa de bendición;
tú proteges todo lo que me pertenece.
Bendeciré al Señor, quien me guía; aun de noche mi corazón me enseña.
Sé que el Señor siempre está conmigo; no seré sacudido, porque él está aquí a mi lado. Salmos 16:1-2,5,7-8

Algo que abunda en la actualidad es el temor a ser víctimas de la delincuencia o de enfermedades. No hay paz ni se siente seguridad en ninguna parte.

Esta porción del Salmo 16 resalta una plegaria por la protección divina.
¿Cómo hacemos para obtener este cuidado de Dios?

El salmista David dice que acudió a Dios en busca de refugio; declara que Él es su dueño y además agradece al Señor por ser el proveedor de todo lo bueno que posee.

Imitemos está conducta de David, declaremos que Dios es bueno y protege todo lo que tienes, tu cuerpo y tu familia.

Confía, Dios está ahí contigo, ningún mal te tocará.

Dios te bendiga y te guarde de todo mal, por Cristo Jesús.

Mildred Natera

¿Qué opinas acerca de esta publicación?