Reflexiones – Un versículo con promesa… Practícalo

Proverbios 3:9-10 “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias  de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus  lagares rebosarán de mosto.” (Reina – Valera)

“Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus  cosechas; así se llenarán a reventar tus graneros y tus depósitos de  vino.” (Dios Habla Hoy)
Una de las enseñanzas claves que Jehová Dios le dio a su pueblo fue  que deberían honrarle por sobre todas las cosas.  Existía un doble  propósito para hacer eso:
a) El es digno de ser honrado y adorado por  ser el Único y Verdadero Dios y
b) habría una recompensa para quienes  lo practicaran.

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Dios conoce al ser humano.  A todos nos gusta estar bien y obtener las  bendiciones de Dios.  Sabiendo esto, el Señor siempre motivó a Su  pueblo a que le buscase a fin de que ellos resultaran bendecidos en  sus vidas, familias y posesiones.
El pasaje de hoy refleja esta verdad, pues nos aconseja a que honremos  al Señor y le demos las primicias, o lo mejor de lo primero, para  posteriormente ser bendecidos.  El Señor es digno, por ser Dios, de  recibir lo mejor de nuestras vidas.

Muchas veces le damos al Señor lo segundo o lo tercero de nuestro  tiempo, de nuestro esfuerzo, de nuestro dinero etc.  Lo vemos a El  como un Dios que sólo se le busca cuando tenemos o hay problemas, pero  tenemos inconvenientes en verlo como el Señor que reina con poder y es  digno de ser adorado y merecedor por excelencia de las primicias o lo  mejor de nosotros.  Algunos cristianos ven al Señor como una especie  de “lámpara de Aladino”, donde creen que frotándola sale un sirviente  dispuesto a hacer lo que  ellos pidan.

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¡Este no es el Señor del que nos habla la Biblia!  Ella nos habla del  Señor como Aquel que reina con poder sobre todo el universo y como  tal, es digno de que le honremos y le demos las primicias de nuestras  vidas.  ¿Lo estamos haciendo?

Oración: Cambia mi perspectiva espiritual, oh Dios, para verte como lo que Tú  realmente eres: El Señor Todopoderoso, que es digno de ser honrado y  merecedor de lo mejor de nuestras primicias.  Por Cristo nuestro  Señor, amén.

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Por: Ritchie Pugliese

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