Cristo… por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
2 Corintios 5:15

(Dios es) el justo, y… justifica al que es de la fe de Jesús.
Romanos 3:26

La Biblia declara que el pecado nos separa de Dios, y que los que pecan cosechan las consecuencias, es decir, la muerte (Romanos 6:23). Todos los hombres pecaron, por lo tanto son culpables ante Dios. Esto nos lleva a preguntar: ¿Por qué el hombre peca? Porque su corazón es malo por naturaleza. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” (Jeremías 17:9). “De dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez” (Marcos 7:21-22).

Después de haber desobedecido a Dios, el primer hombre, Adán, transmitió su naturaleza pecadora a todos los que pertenecen a su familia, por consiguiente, a toda la humanidad. Entonces Dios envió a la tierra un hombre perfecto, Jesucristo, llamado “el segundo hombre” (1 Corintios 15:47), para que mediante su sacrificio (su muerte en la cruz) transmita la vida eterna a todos los que creen en él. Todos los que aceptan al Señor Jesús reciben el perdón de sus pecados. Hechos justos por Dios, pueden decir: “Tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1).

Por naturaleza, un cristiano no es mejor que los demás hombres, pero cuando se convierte recibe una nueva naturaleza, la de Cristo su Salvador. Tiene el gozo, pero también la responsabilidad, de dejar manifestar en él esta nueva vida que es divina.

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Jeremías 15 – Lucas 19:28-48 – Salmo 92:10-15 – Proverbios 21:7-8
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