Una belleza interminable

Leer: Salmo 27:1-4
La Biblia en un año: Isaías 59–61; 2 Tesalonicenses 3

Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán (Salmo 63:3).

Me encanta contemplar el Gran Cañón del Colorado. Cada vez que me acerco a la orilla, descubro nuevas pinceladas de la mano creadora de Dios que me dejan sin aliento.

Aunque no es más que un simple (aunque grande) «agujero» en la tierra, me lleva a reflexionar en el cielo. Una vez, un niño de once años, muy sincero, me preguntó: «¿El cielo no será aburrido? ¿No te parece que nos cansaremos de alabar a Dios todo el tiempo?». Pero, si un «agujero en la tierra» puede ser tan asombrosamente bello que no podemos dejar de mirar, ¡cómo será el gozo de ver a la propia Fuente de la belleza, nuestro Creador amoroso, en la plenitud maravillosa e inmaculada de la nueva creación!

David expresó este anhelo al escribir: «Una cosa he demandado al Señor, ésta buscaré; que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor» (Salmo 27:4). No hay nada más bello que la presencia de Dios, que se nos acerca en esta Tierra mientras lo buscamos con fe, hasta que lo veamos cara a cara.

Ese día, no nos cansaremos de alabar a nuestro Señor asombroso, porque nunca dejaremos de descubrir aspectos nuevos de su bondad exquisita. Cada instante en su presencia nos dejará sin aliento ante la revelación de su belleza. — James Banks

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Señor, ayúdame a buscarte y contemplar tu hermosura cada día.

Fuimos creados para disfrutar de Dios para siempre.



Por: Nuestro Pan Diario

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Publicador en El Versículo del día. Compartiendo siempre las buenas nuevas de salvación. El Señor Jesucristo nos ordeno: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16:15