Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.
Me dije entonces: «Vamos, pues, haré la prueba con los placeres y me daré la gran vida.» ¡Pero aun esto resultó un absurdo!
Dije yo en mi corazón: Vamos ahora, te probaré con el placer: gozarás de lo bueno. Pero he aquí, esto también era vanidad.
Entonces me dije: Ven ahora, te probaré con el placer; diviértete. Y he aquí, también esto era vanidad.
También me dije a mí mismo: Ahora voy a hacer la prueba divirtiéndome; voy a darme buena vida. ¡Pero hasta eso resultó vana ilusión!