Clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: Los verdugos de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir.
Después oí que Dios clamaba con fuerte voz: ¡Acérquense, verdugos de la ciudad, cada uno con su arma destructora en la mano!
Y CLAMO en mis oídos con gran voz, diciendo: Los visitadores de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir.
Entonces clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: ¡Los verdugos de la ciudad han llegado y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir!
Entonces gritó a mis oídos con gran voz, diciendo: Acercaos, verdugos de la ciudad, cada uno con su arma destructora en la mano.
Después oí una voz muy fuerte, que me gritó al oído: ¡Yallegan los que van a castigar la ciudad, cada uno con su arma dedestrucción en la mano!