Salmos 28 - Comparación Bíblica

Comparación Bíblica - Salmos 28

Salmos 28

Reina-Valera (1960) (RV60)

1 A ti clamaré, oh Jehová. Roca mía, no te desentiendas de mí, Para que no sea yo, dejándome tú, Semejante a los que descienden al sepulcro.

2 Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.

3 No me arrebates juntamente con los malos, Y con los que hacen iniquidad, Los cuales hablan paz con sus prójimos, Pero la maldad está en su corazón.

4 Dales conforme a su obra, y conforme a la perversidad de sus hechos; Dales su merecido conforme a la obra de sus manos.

5 Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová, Ni a la obra de sus manos, El los derribará, y no los edificará.

6 Bendito sea Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos.

7 Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré.

8 Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido.

9 Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre.

Nueva Versión Internacional (NVI)

1 A ti clamo, Señor, roca mía; no te desentiendas de mí, porque si guardas silencio, ya puedo contarme entre los muertos.

2 Oye mi voz suplicante cuando a ti acudo en busca de ayuda, cuando tiendo los brazos hacia tu lugar santísimo.

3 No me arrastres con los malvados, con los que hacen iniquidad, con los que hablan de paz con su prójimo pero en su corazón albergan maldad.

4 Págales conforme a sus obras, conforme a sus malas acciones. Págales conforme a las obras de sus manos; ¡dales su merecido!

5 Ya que no toman en cuenta las obras del Señor y lo que él ha hecho con sus manos, él los derribará y nunca más volverá a levantarlos.

6 Bendito sea el Señor, que ha oído mi voz suplicante.

7 El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias.

8 El Señor es la fortaleza de su pueblo, y un baluarte de salvación para su ungido.

9 Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad, y cual pastor guíalos por siempre.

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