Salmos 40 - Comparación Bíblica

Comparación Bíblica - Salmos 40

Salmos 40

Reina-Valera (1960) (RV60)

1 Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.

4 Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.

5 Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados.

6 Sacrificio y ofrenda no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has demandado.

7 Entonces dije: He aquí, vengo; En el rollo del libro está escrito de mí;

8 El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.

9 He anunciado justicia en grande congregación; He aquí, no refrené mis labios, Jehová, tú lo sabes.

10 No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; He publicado tu fidelidad y tu salvación; No oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea.

11 Jehová, no retengas de mí tus misericordias; Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.

12 Porque me han rodeado males sin número; Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla.

13 Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.

14 Sean avergonzados y confundidos a una Los que buscan mi vida para destruirla. Vuelvan atrás y avergüéncense Los que mi mal desean;

15 Sean asolados en pago de su afrenta Los que me dicen: ¡Ea, ea!

16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido.

17 Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

Nueva Versión Internacional (NVI)

1 Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor.

2 Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme.

3 Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el Señor.

4 Dichoso el que pone su confianza en el Señor y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos.

5 Muchas son, Señor mi Dios, las maravillas que tú has hecho. tus bondades en favor nuestro. Si quisiera anunciarlas y proclamarlas, serían más de lo que puedo contar.

6 A ti no te complacen sacrificios ni ofrendas, pero me has hecho obediente; tú no has pedido holocaustos ni sacrificios por el pecado.

7 Por eso dije: Aquí me tienes como el libro dice de mí.

8 Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mí.

9 En medio de la gran asamblea he dado a conocer tu justicia. Tú bien sabes, Señor, que no he sellado mis labios.

10 No escondo tu justicia en mi corazón, sino que proclamo tu fidelidad y tu salvación. tu gran amor y tu verdad.

11 No me niegues, Señor, tu misericordia; que siempre me protejan tu amor y tu verdad.

12 Muchos males me han rodeado; tantos son que no puedo contarlos. Me han alcanzado mis iniquidades, y ya ni puedo ver. Son más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón desfallece.

13 Por favor, Señor, ¡ven a librarme! ¡Ven pronto, Señor, en mi auxilio!

14 Sean confundidos y avergonzados todos los que tratan de matarme; huyan derrotados todos los que procuran mi mal;

15 que la vergüenza de su derrota humille a los que se burlan de mí.

16 Pero que todos los que te buscan se alegren en ti y se regocijen; que los que aman tu salvación digan siempre: ¡Cuán grande es el Señor!

17 Y a mí, pobre y necesitado, quiera el Señor tomarme en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador; ¡no te tardes, Dios mío!

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