Cantares 2 - Comparación Bíblica

Comparación Bíblica - Cantares 2

Cantares 2

Reina-Valera (1960) (RV60)

1 Yo soy la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles.

2 Como el lirio entre los espinos, Así es mi amiga entre las doncellas.

3 Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes; Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar.

4 Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor.

5 Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; Porque estoy enferma de amor.

6 Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace.

7 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.

8 ¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, Brincando sobre los collados.

9 Mi amado es semejante al corzo, O al cervatillo. Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, Atisbando por las celosías.

10 Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.

11 Porque he aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue;

12 Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.

13 La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne dieron olor; Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.

14 Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.

15 Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; Porque nuestras viñas están en cierne.

16 Mi amado es mío, y yo suya; El apacienta entre lirios.

17 Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, Vuélvete, amado mío; sé semejante al corzo, o como el cervatillo Sobre los montes de Beter.

Nueva Versión Internacional (NVI)

1 Yo soy una rosa de Sarón, una azucena de los valles.

2 Como azucena entre las espinas es mi amada entre las mujeres.

3 Cual manzano entre los árboles del bosque es mi amado entre los hombres. Me encanta sentarme a su sombra; dulce a mi paladar es su fruto.

4 Me llevó a la sala del banquete, y sobre mí enarboló su bandera de amor.

5 ¡Fortalézcanme con pasas, susténtenme con manzanas, porque desfallezco de amor!

6 ¡Ojalá pudiera mi cabeza reposar sobre su izquierda! ¡Ojalá su derecha me abrazara!

7 Yo les ruego, mujeres de Jerusalén, por las gacelas y cervatillas del bosque, que no desvelen ni molesten a mi amada hasta que ella quiera despertar.

8 ¡La voz de mi amado! ¡Mírenlo, aquí viene!, saltando por las colinas, brincando por las montañas.

9 Mi amado es como un venado; se parece a un cervatillo. ¡Mírenlo, de pie tras nuestro muro, espiando por las ventanas, atisbando por las celosías!

10 Mi amado me habló y me dijo: ¡Levántate, amada mía; ven conmigo, mujer hermosa!

11 ¡Mira, el invierno se ha ido, y con él han cesado y se han ido las lluvias!

12 Ya brotan flores en los campos; ¡el tiempo de la canción ha llegado! el arrullo de las tórtolas.

13 La higuera ofrece ya sus primeros frutos, y las viñas en ciernes esparcen su fragancia. ¡Levántate, amada mía; ven conmigo, mujer hermosa!

14 Paloma mía, que te escondes en las grietas de las rocas, en las hendiduras de las montañas, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; pues tu voz es placentera y hermoso tu semblante.

15 Atrapen a las zorras, a esas zorras pequeñas que arruinan nuestros viñedos, nuestros viñedos en flor.

16 Mi amado es mío, y yo soy suya; él apacienta su rebaño entre azucenas.

17 Antes de que el día despunte y se desvanezcan las sombras, regresa a mí, amado mío. Corre como un venado, como un cervatillo por colinas escarpadas.

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