2 Y le dije: ¿A dónde vas? Y él me respondió: A medir a Jerusalén, para ver cuánta es su anchura, y cuánta su longitud.
4 y le dijo: Corre, habla a este joven, diciendo: Sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganado en medio de ella.
6 Eh, eh, huid de la tierra del norte, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová.
8 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo.
9 Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo a sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió.
11 Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti.
2 Le pregunté: ¿A dónde vas? Y él me respondió: Voy a medir a Jerusalén. Quiero ver cuánto mide de ancho y cuánto de largo.
4 y le dijo: Corre a decirle a ese joven: Tanta gente habrá en Jerusalén, y tanto ganado, que Jerusalén llegará a ser una ciudad sin muros.
6 ¡Salgan, salgan! ¡Huyan del país del norte! afirma el Señor. ¡Fui yo quien los dispersó a ustedes por los cuatro vientos del cielo! afirma el Señor.
8 Porque así dice el Señor Todopoderoso, cuya gloria me envió contra las naciones que los saquearon a ustedes: La nación que toca a mi pueblo, me toca la niña de los ojos.
9 Yo agitaré mi mano contra esa nación, y sus propios esclavos la saquearán. Así sabrán que me ha enviado el Señor Todopoderoso.
11 En aquel día, muchas naciones se unirán al Señor. Ellas serán mi pueblo, y yo habitaré entre ellas. Así sabrán que el Señor Todopoderoso es quien me ha enviado a ustedes.