Buen Día – Arrepiéntete

Cuando Jesús comenzó su ministerio, el primer verbo que se escuchaba fue “arrepentirse”.

Juan el Bautista estaba labrando el camino para el inicio del ministerio del Mesías, es decir, el ministerio de la vida eterna por medio del arrepentimiento de los pecados y el aceptando que Jesús es el Señor de sus vidas.

El arrepentimiento no es solo un sentimiento de culpa, esto es solo la lamentación por las consecuencias de nuestras acciones después de haber pecado, es decir que cuando hay remordimiento no necesariamente hay un cambio en el corazón, ni una reevaluación de la manera cómo pensamos y de nuestras creencias.

Sabemos que nuestros pensamientos y creencias producen nuestras acciones, para bien o para mal. Por lo tanto, un verdadero arrepentimiento trae como finalidad el cambio de mentalidad y de las creencias. Es por medio de la renovación de nuestra mente que se puede comprobar cual es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios. Tal y como esta descrito en Romanos 12:2

De esta forma las personas se alejan del pensamiento que lleva al pecado y se avanza hacia el pensamiento que está alineado con la Biblia. Cuando esto ocurre nos volvemos conscientes del pecado, y el Espíritu Santo nos advierte de nuestra debilidad para que no caigamos nuevamente en el error.

Lo cual está claramente expresado por Tito en su carta capítulo 3, versos 4 y 5, que dice “Pero, cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia, sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo”, Tito 3:4-5 (NVI)

No nos podemos regenerar a la manera de Dios por nosotros mismos, ni por nuestro esfuerzo humano, ni psicológico, necesitamos al Espíritu Santo, es Él quien trae renovación a nuestra vida, para no volver a caer.

¡Arrepiéntete genuinamente de tus pecados y acepta a Jesús como tu Señor y salvador!

Oro para que este mensaje y los versículos que están a continuación, toquen lo profundo de tu corazón para que abras tu vida a Jesús, están en el Libro de los Hechos, capítulo 4, versos 11 y 12, que dicen “Este Jesús es la piedra que ustedes, los edificadores, rechazaron, y que no obstante ha llegado a ser la piedra angular. En ningún otro hay salvación, porque no se ha dado a la humanidad ningún otro nombre bajo el cielo mediante el cual podamos alcanzar la salvación”. (RVC).

Oremos “Señor Jesús, en este día reconozco que soy un pecador, me arrepiento genuinamente de mis pecados. Sé que fuiste a la cruz a morir por mí, que resucitaste y estás sentado a la diestra del Padre. Jesús, te acepto como mi Señor y mi salvador, lo creo y declaro en tu precioso nombre Jesús, Amén”

Versículo, “Pero, cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia, sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo”, Tito 3:4-5 (NVI)

Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

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