Buen Dia – Ayuno 11 – Permanecer

En los momentos en los que Dios nos bendice grandemente y nos prospera con abundancia, algunas personas pueden manejar bien esta riqueza, mientras hay que otros que no pueden; es decir, algunos se acercan más a Dios y se establecen firmemente en Él y fortalecen Su Iglesia; mientras que otros se alejan de donde deberían estar, le dan la espalda a la Iglesia, y mal gastan la bendición, se llenan de confusión, e incluso pueden arruinar sus familias.
En la Biblia encontramos el relato del “hijo prodigo” (Lucas capítulo 15), cuando este pide la herencia que por derecho propio le corresponde, y en vez de disfrutarla en la casa de su padre, se aleja, se aparta de la cobertura paterna, comienza a tener una vida desordenada, perdiendo el dinero, la honra y poniendo en riesgo hasta su propia vida.
Este es el reflejo de lo que pasa hoy con los que se alejan del Señor. Y es que el trabajo del enemigo es alejarnos de la casa de Dios y de Sus propósitos porque él sabe que si salimos de la cobertura del Padre, entonces puede quitarlo todo -no sólo las riquezas, sino también la honra, la familia, y hasta el testimonio de lo que haya sido su relación con Jesús.
Mantener la cabeza fría y tomar decisiones sabias es lo que se necesita cuando somos prosperados grandemente, porque esos deberían ser los momentos en los cuales deberíamos estar más agradecidos con Dios, estando más cercanos a la casa de Dios a nuestra Iglesia, en donde podemos mantener la humildad, porque es en la Casa de Dios, donde hay amor, paz, seguridad y bendición … para nuestras familias y para nosotros.
Permanecer en la casa de Dios va mucho más allá de solamente congregarse o incluso ser un servidor; es ser fieles tanto con nuestra presencia en la Iglesia, como con las autoridades espirituales que Dios nos ha colocado, ayudando activamente para que su pastor pueda desarrollar la visión que Dios ha dado para esa casa y el alcance del evangelio en la comunidad. Para esto es necesario no hacer las cosas superficialmente, sino en profundidad, al nivel de revelación que solo el Espíritu Santo puede hacerlo.
Honrando a Dios y honrando a la autoridad que Dios ha delegado.
Ser prósperos y recibir la bendición grande de Dios es bueno cuando permanecemos y somos agentes de prosperidad para la Casa de Dios y para los hermanos, porque de ésta manera que el Señor multiplicará la bendición… piensa en eso.
Por eso es que tal vez el Señor esté hablando a tu corazón diciéndote, “vuelve a mí, recobra tu amor por mí, por la obra que estoy haciendo en tu comunidad, te recuerdo que tengo para ti gracia, misericordia, perdón, favor y propósito”.
Oremos: “Señor, he reflexionado sobre esto y quiero ratificar mi compromiso contigo y con la casa espiritual en la que me mas puesto, en la Iglesia. Te doy gracias por prosperarme, por cuidar de mí y mi familia. Quiero ser de bendición para tu casa y para los hermanos, lo creo y declaro en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Dichoso el que habita en tu templo, pues siempre te está alabando. Selah” Salmos 84:4 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

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