Buen Dia – El poder para dar fruto


En los reinos naturales vemos dos formas de crecimiento, el que se produce en cada miembro individual de dicho reino y el que se produce en ellos como un todo.
El crecimiento en el Reino de Dios es similar, existe por un lado el crecimiento que se genera en cada creyente, que equivale al proceso de la formación del carácter de Jesús en el cristiano, el cual un proceso espiritual interno
Por otro lado, está el crecimiento de que se produce cuando todos los miembros del Reino crecen unidos.

¿Cómo medir el crecimiento del Reino de Dios?; igual que como en el mundo natural, “por sus frutos”; en la vida del Reino de Dios, tanto individual como en el grupo, vemos la producción y manifestación del fruto del Espíritu Santo.
En la medida en que cada creyente crezca dando fruto espiritual, el grupo de creyentes crece en su fruto espiritual también, creando un poderoso avivamiento.

¿Qué hacer para que esto se produzca?, la clave está en el corazón de cada cristiano, porque el crecimiento se da de adentro hacia fuera. El poder transformador de Dios entra en lo profundo de nuestro ser y es allí donde se inicia el crecimiento y el proceso transformador.

Comienza cuando la vida de Jesús es sembrada en nosotros por la Gracia del Padre; entonces el fruto se mide en directa proporción con la manifestación del carácter de Cristo en y a través del creyente.
Así entonces, la falta de crecimiento espiritual en el ser humano no está fuera de él sino en su interior. Por eso es por lo que la solución jamás podrá ser algo externo, sino que es la activación del poder del Espíritu Santo dentro de cada uno; al hacerlo, el fruto que se obtiene es, a su vez, santo y bueno; además posee todo el ADN de la semilla plantada en su interior; es así que de esta manera las personas comienzan a hablar el lenguaje del Reino, a actuar acorde con el Reino y a seguir los designios del Rey, reproduciendo todo lo de Dios en el interior.

¿Cómo esta tu nivel de fruto espiritual?; actívate acercando tu vida al Señor con pasión y fe para que el Espíritu Santo te transforme en el hombre o la mujer de Dios que estas llamado(a) a ser.

Versículo “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda[a] para que dé más fruto todavía”. Juan 15:1-2 (NVI)

Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

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