Buen Día – El Proceso de la Transformación

La mayoría de las personas que buscan cambiar un hábito que han mantenido por muchos años saben que el proceso no es fácil y en muchos casos frustrante.
Por ejemplo, si alguien decide cambiar sus hábitos alimenticios estando acostumbrado a consumir alimentos malsanos le costará acostumbrarse al sabor e incluso a las sensaciones corporales que se experimentan con la nueva comida, pero si se mantiene en el propósito lo logrará.

El cristiano vive un proceso similar, es decir, que va a experimentar un proceso de transformación de su antiguo estilo de vida por uno nuevo, aunque el pasado todavía se quiera manifestar.
Es común escuchar a las personas que han puesto su fe en Jesús como Salvador que todavía se sienten derrotadas y que continúan luchando con el pecado.

Aquí hay dos elementos a considerar, primero, necesitan recibir la revelación de que ahora viven bajo la nueva identidad que está determinada por Cristo, al hacerlo saben que sus pecados le han sido perdonados, pues antes de aceptar a Jesús tenían una muerte espiritual y no podían relacionarse con Dios; esta falta de Dios es la que lleva a la condenación, además nada de lo que se pueda hacer hace al ser humano aceptable ante Dios; ni las buenas obras, ni la bondad con los demás, solo el genuino arrepentimiento y la aceptación de Jesús como el único salvador es el camino para la vida eterna.

Por el amor de Dios, las barreras que una vez nos mantenían lejos de Él han sido eliminadas por medio de su Hijo Jesucristo. Ya no hay que vivir derrotados por el pecado, porque se activa el poder espiritual para vivir de acuerdo con la nueva identidad en Cristo.

Segundo, la transformación personal en Cristo es gradual, es decir, que requiere tiempo y la decisión de permanecer en obediencia. En la segunda carta a los Corintios capítulo 3, verso 18 dice “Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu”. (NVI)

Allí se explica que el efecto de permanecer produce un poderoso fruto en la vida del cristiano, puesto que por la acción del Espíritu del Señor se efectúa la progresiva y constante transformación interior; como lo dice el verso yendo de Gloria en Gloria, para que cada vez nos parezcamos más a Jesús.

Así pues, los dos elementos, la revelación y el proceso de transformación son vitales para no rendirse, porque la victoria esta garantizada para los que perseveran en Cristo.

No te rindas, ni te desanimes, en Cristo tu vida está siendo transformada día a día y de Gloria en Gloria.

Oremos “Gracias amado Padre celestial por mostrarme que sigues trabajando en mi vida, reconozco que a veces me siento débil y que necesito de tu fortaleza para no volver atrás, ayúdame, Señor a permanecer en obediencia a Tu Palabra, porque mi decisión por tu hijo Jesús es genuina y real. Lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén”

Versículo “Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos[a] como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu”. 2 Corintios 3:18 (NVI)

Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

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