Buen Día – El Valor de la Paciencia (con audio)

Algunos dicen que no “pueden ser pacientes”; otros “que ahora que son mayores han perdido la paciencia”, pero la verdad es que “la impaciencia es algo con lo que luchamos culturalmente”.
Vivimos en una época en el que la gente espera “recompensas y respuestas inmediatas” y esto los lleva a creer que esperar no es algo bueno; sino que es una debilidad o una pérdida de tiempo.

En la Biblia el apóstol Santiago en el capítulo quinto de su carta hace referencia al valor que tiene la paciencia. Y cuando se recibe esta revelación se aprende que la interpretación bíblica de la paciencia no es una experiencia pasiva, sino que es “la fe en acción”.
Por lo tanto, es algo que enaltece al creyente.

Es un valor que se manifiesta cuando se espera por la respuesta a las oraciones; o cuando se trabaja pacientemente, pero con buen ánimo, para que al final se consigan los resultados.

Quiero comparar esta virtud con la capacidad que tiene el agricultor para esperar por las cosechas. Estos tuvieron un tiempo para preparar el terreno, luego para sembrar semillas, abonar la tierra, regarla, podar y cuidar la planta… y finalmente recibir la cosechar. Para lograrlo, el agricultor tuvo que esforzarse, trabajar, cuidar y sobre todo… tener paciencia para que al final pudiera ver el fruto de su esfuerzo.

Quizás ésta sea una de las razones por las que Jesús usó frecuentemente las referencias a los temas agrícolas para ayudarnos a entender la vida espiritual; tal y como lo hizo en Mateo capítulo 13, versos 31 en adelante en el que habla de la semilla de mostaza.

La paciencia tiene que ver con un “corazón fuerte”; porque “la impaciencia es una debilidad del carácter y un síntoma de inmadurez”.
Quiero ser claro, no hago referencia aquí a las molestias por la inactividad o inoperancia de las personas, sino de la virtud de saber esperar cuando todos han sido diligentes.

Te pido que aprendas esto “Paciencia y fe van de la mano”; cuando esperamos en fe adquirimos fortaleza. La cual se da cuando reconocemos que somos seres limitados y que por lo tanto dependemos de Dios.

Cuando la impaciencia llegue a tu vida, no permitas que ésta te controle, ni mucho menos que te haga perder el control emocional; más bien, busque al Señor en oración, pídale al Espíritu Santo que le llene de dominio propio y de la capacidad para saber esperar pacientemente.

Oremos “Padre, ayúdanos a esperar con esperanza y fe, confiando en que estás con nosotros y que nos fortalecerás con dominio propio y certeza de tu respuesta, lo declaramos y creemos en Cristo Jesús. Amén”.

Versículo “Y las semillas que cayeron en la buena tierra representan a las personas sinceras, de buen corazón, que oyen la palabra de Dios, se aferran a ella y con paciencia producen una cosecha enorme”. Lucas 8:15 (NTV)

Buen Día
Juan C Quintero
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