Buen Dia – No al temor paralizante

NO AL TEMORSi evaluamos la vida encontramos que las personas tienen razones legítimas para tener miedos porque vivimos en un mundo que tiene muchos peligros. Aun sabiendo esto, los creyentes en Cristo no debemos vivir con temor. Puesto que Él nos ha dado su Palabra, nos ha puesto el Espíritu Santo y nos llena de maravillosas promesas para poder vivir en medio de lo que ocurre a nuestro alrededor.
Algunos temores son naturales, están puestos en nosotros para nuestra protección, son parte de lo que se conoce como el “instinto de protección”; aquí podemos enumerar, por ejemplo, el temor a las culebras, a ahogarnos en el agua profunda. Por otro lado, en la perfección de Dios Él ha puesto en nosotros también un “sistema de reacción”; el cual nos permite estar “alerta” ante cualquier peligro, de manera que podamos reaccionar cuando una situación apremiante se presente; aquí podemos nombrar, la reacción ante una bicicleta que se nos atraviese en el camino, el actuar ante un perro que este suelto; por eso podemos decir que, tenemos un “sistema de protección” creado por Dios para defendernos de situaciones de apremiantes.
Pero hay otra clase de miedo, que cuando se presenta de manera permanente, tal que “roba el sueño”, “quita la paz” y que hasta produce en nosotros enfermedades somatizadas.
Por un lado, está bien estar alerta ante los riesgos, evaluar y meditar en las posibles consecuencias, pero hay que evitar caer en la inactividad o incapacidad para asumir riesgos; en estos casos debemos confiar en Dios, en lugar de sentir angustia por todo lo malo que podría ocurrir.
A medida que crece la ansiedad, aumenta también la incertidumbre, hasta que ésta obstaculiza nuestra relación con los demás y más críticamente, nuestra fe y comunión con Dios. Los temores son resultados de nuestras dudas de que el Señor pueda actuar; al hacerlo, la atención se centra en las preocupaciones, en vez de en Aquel que ha prometido sostenernos en su mano.
En Su amor, el Señor nos da fortaleza porque Él sabe cómo puede atormentarnos el temor.
Desde hoy no permita que las preocupaciones le cieguen a las promesas, le hagan dudar de Su Palabra y le priven de la ayuda que Él siempre pone a nuestra disposición.
Oremos: “Señor, gracias por ser protector, por amarme como solo tú puedes hacerlo. Vengo ante ti a entregarte mis temores, lo que angustia mi corazón; decido confiar en ti, en tu cuidado y respuesta. Confío en que cuidas de mi familia que, como dice tu Palabra, “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, lo declaro en el precioso nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten” Filipenses 4.19 (NVI).
Buen Dia.
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

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