Buen Dia – Redimidos para redimir


Creo que a todos nos gusta cuando la vida está transcurriendo de manera tranquila y ordenada y cuando las cosas salen según lo planeado. E igualmente nos gusta cuando el amor es real y los amigos son fieles y podemos percibir la mano de Dios bendiciéndonos de manera asombrosa. También cuando las personas son amables y nuestros seres amados están conectados con Dios; todo esto es bueno, pero la verdad es que no es así de manera permanente. Es muy probable que hoy mismo tengamos algo que no está en orden, ya sea porque nos equivocamos o porque se tomó una mala decisión o simplemente porque sabemos que este es un mundo imperfecto.
A pesar de todo esto, no hay necesidad de desesperarse porque Dios siempre está actuando, Él usa cualquier situación que nos esté ocurriendo para formar nuestro carácter.

David escribió en el Salmo 27, verso 13 algo muy poderoso, que refleja su convicción de que, en medio de la dificultad Dios estaba con él, por eso escribió, “Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor en esta tierra de los vivientes”. (NVI)

El principio es este, “si algo puedo hacer en el plano humano lo hago, si algo sólo lo puede hacer Dios, dejo que Él lo haga y confío en su perfecta y santa voluntad”

No vale la pena angustiarse por lo que no podemos controlar, el mundo ideal no existe en este plano de la existencia, solo en el cielo y lo experimentaremos cuando estemos en la gloriosa presencia de nuestro Señor. Pero mientras tanto, seguiremos en esta tierra deseando vivir en paz y esperando lo mejor de Dios.
El Padre por medio de Jesús nos redime del pecado, nos perdona toda ofensa y nos coloca en la posición de ser “hijos de Dios”; es nuestra tarea también participar en Su obra redentora; libertando a aquellos que nos han hecho algún daño; es decir, llegar a ser del tipo de personas que perdonamos a quien nos hizo daño, a quien nos mintió; amar a los que nos odian; y ser fuertes cuando la vida es dura.
Y el reto más grande es el de “amar a Dios más, no a pesar de lo que nos sucedió, sino por lo que nos ha sucedido”; de esta manera la grandeza de Dios y su plan redentor se repetirá en el corazón del creyente.

Ora así, “Señor, gracias porque no hay problema que no en ti no se pueda resolver. Creo que me ayudas s crecer y a madurar. Ayúdame a ser como Tu para redimir a quien me ha hecho algún daño, lo pido en Cristo Jesús, Amén”

Versículo “Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor en esta tierra de los vivientes”. Salmos 27:13 (NVI)

Buen Dia
Juan C Quintero
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