Buen Día – Servir en Excelencia (con audio)

Cuando tenemos que realizar algún trámite en una oficina siempre evaluamos la calidad del servicio, es decir, al finalizar la diligencia, si lo recibido fue bueno nos decimos a nosotros mismos, ¡que buen servicio el que me prestó la persona responsable!; pero si recibimos un mal servicio decimos algo como ¡Que pésima atención, no quiero volver por aquí, es más le voy a contar a todos mi mala experiencia!; y esto es porque el servicio es una experiencia personal.

En la Biblia en el evangelio de Juan, capítulo 13 versos 14 al 15 encontramos este mensaje en el que Jesús le habla a sus discípulos así, “Pues si yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo les he dado el ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo.”.

Dios hecho hombre, antes de cumplir la parte final en la tierra de su misión, tomó una toalla, se arrodilló y empezó a lavar los pies de los discípulos, como la más grande muestra de humildad y ejemplo de servicio.

Los creyentes debemos ser personas que dejemos buenas huellas en la vida de los demás. ¿Cómo?, ¡sirviéndoles en excelencia!, porque la “gracia de Dios” está con nosotros para servirles a ellos, y les mostramos el amor de Dios con nuestros actos. Es despojarse de “títulos” y “cargos” para tomar la decisión de servir sin condiciones
Servir a los demás es dar lo que se tiene a cambio de nada, es decir, poder desprenderse de las actitudes egoístas y con humildad hacer algo por los demás.

Para el cristiano esto implica mucho más que asistir a la iglesia; es disponerse a entregar lo mejor de sus talentos para el servicio a los demás, es darse sin esperar a que el otro lo pida, es estar voluntariamente disponible para atender las necesidades de los demás, pero también significa estar dispuestos a servir sin hacer alarde público, porque el solo hecho de servir deberá ser su máxima recompensa; una tan grande que produce un profundo gozo interior, y porque sabemos que de esta forma nos acercamos al corazón de Dios.

Oremos “Señor Jesús, gracias por darme ese gran ejemplo de humildad al lavar los pies de los discípulos. Quiero servirte a ti, sirviendo a los demás, te pido que me muestres el ministerio o el área de servicio para colocar los talentos que me has dado en beneficio de los demás y para honrarte a ti, lo pido en el precioso nombre de Jesús, Amén”

Versículo “Pues si yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo les he dado el ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo.”. Juan 13:14-15  (TLA)

Buen Día
Juan C Quintero
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