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PROVERBIOS 3:6 “Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto.”

A lo largo de mi vida hice frente a situaciones en las que no sabía qué hacer y temía elegir por mí mismo. Antes de poner mi vida en manos de DIOS, pensaba que cada aspecto de mi vida tenía un cincuenta por ciento de posibilidades de éxito; si equivocaba la elección, fracasaría. Desafortunadamente, muchas veces dudé y pasé horas lamentando lo hecho.

Con el paso del tiempo, maduré hasta comprender mejor el poder y la fidelidad de Cristo. Mis problemas resultaron ser menos estresantes y comencé a depender más en la dirección del Señor, confiando en que me llevaría a bien.

Suelo recordar el lema: «DIOS es siempre bueno».

Es fácil olvidarlo en tiempos de pruebas. Cuando recordamos que DIOS está siempre a nuestro lado, podemos dejar de enfocarnos en las pequeñas cosas y hallar consuelo.

Cuando buscamos la voluntad de DIOS, podemos vivir en la confianza de que DIOS siempre obra para nuestro bien.

OREMOS: Amado SEÑOR, te damos gracias por la vida que nos das. Ayúdanos a descansar en TÍ y a confiar en queTÚú nos guías hacia todo lo que es bueno. Oramos como JESÚS nos enseñó: «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno» (Mateo 6: 9-13, NVI). Amén.

Sr. Ed Romero (Texas, EE.UU.)  -El Aposento Alto

**Proverbios 3:5-12(DHH)

Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia.
Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto. No te creas demasiado sabio; honra al Señor y apártate del mal: ¡ésa es la mejor medicina para fortalecer tu cuerpo!

Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas; 10 así se llenarán a reventar tus graneros y tus depósitos de vino.

11 No rechaces, hijo mío, la corrección del Señor, ni te disgustes por sus reprensiones; 12 porque el Señor corrige a quien él ama,
como un padre corrige a su hijo favorito.