¿Cómo está tu corazón hoy?

Con toda honestidad, ¿cuál sería el regalo, la experiencia, que pudiera hacerte completamente feliz hoy?


Tal vez respondiste con vacaciones en el lugar con que tanto has soñado. Quizá con una casa nueva o remodelada que imite una página de Pinterest. A lo mejor fue un matrimonio ideal. 


¿Te ha pasado alguna vez que luego de unas vacaciones te sientes medio deprimida porque ya se acabó? A mí sí. En mi corazón había gratitud a Dios, pero también un poco de nostalgia. ¿Sabes por qué? Porque las vacaciones, por muy fenomenales que sean, se acaban. ¿Y la decoración de la casa? Aunque hoy esté preciosa, te garantizo que cuando pase un tiempo la vas a querer cambiar, primero porque las mujeres parecemos tener un gen que dice que hay que estar cambiando: de peinado, de zapatos, de color de cabello, de decoración… ¡espero que no de esposo! Y, principalmente, porque la verdadera satisfacción tampoco está en eso.


Ahora, más de 20 siglos después, estas palabras de Jesús a otra mujer, una que también andaba buscando satisfacción, permanecen inmutables:

«Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua —contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida». (Juan 4:10)

Si esta mujer viviera en esta época, las palabras pudieran ser: Tengo algo mejor para ti que no se consigue con ir a una universidad, ni con un matrimonio fructífero. No se logra con una hermosa familia ni una casa de revistas. ¡Ni siquiera con la religiosidad!

Jesús no le estaba proponiendo a la célebre samaritana una solución a su estilo de vida, no le dio una vara mágica para llenar el cántaro sin tener que ir al pozo. Él quería hacerle entender que había un espacio en su corazón, y en el nuestro, que solo se podrá llenar cuando tengamos un encuentro con Él, aunque logremos todo lo demás en la vida. 

¿Cómo está tu corazón hoy? ¿Lleno? ¿Medio lleno? ¿Insatisfecho?

Es muy probable que hayas escuchado esto antes, pero ¿sabes?, el problema está en que para mantener lleno tu corazón necesitas ir al pozo, a encontrarte con Jesús, no una vez, ¡cada día! Parece paradójico al leer sus palabras en esta conversación, pero es que este asunto tiene dos aristas. Tu primer encuentro con Jesús llena tu sed de vivir para siempre, de vida eterna. Ese primer encuentro te regala la salvación, te libra del estigma del pasado, te concede nuevos comienzos. 


La mejor decisión que puedes tomar, y la primera que producirá verdadera transformación en tu vida, es reconocer tu necesidad de Dios. 

Él le ofreció un regalo que iba más allá de un cántaro con agua potable. De cierto modo, tú y yo necesitamos ir cada día al pozo donde se encuentra Jesús. ¿Por qué? Porque el encuentro diario hará que el tanque de tu alma se mantenga lleno del oxígeno espiritual que necesitamos para respirar a todo pulmón sin que nos falte nada.


Una mujer completa es una mujer llena del Espíritu de Dios, y eso no se logra de una sola vez, hay que ir al pozo todos los días. Tenemos que conversar con Jesús todos los días, escucharle en su Palabra, dejar que nos transforme. 


Cada vez que sentimos que nos falta algo es porque no hemos dejado que Dios nos llene o porque se nos ha olvidado que solo Él hace rebosar nuestra copa, como declaró el rey David en Salmos 23. 

De alguna manera hemos querido igualar llenura, plenitud, a tener cosas, lograr metas. Creemos que bendición y abundancia material o realización personal son sinónimos, y aunque no se excluyen mutuamente, la bendición de Dios, su llenura, es mucho más que cosas que podemos almacenar y contar. ¡Tú eres una mujer ya bendecida, en Cristo! 

«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo» (Efesios 1:3)

No depende del lugar adonde vayas de vacaciones, ni del tamaño de tu casa o su decoración, ni de cuántos títulos cuelguen en las paredes de tu oficina. ¡Ni siquiera de cuán exitosa parezca tu familia! En Cristo, has sido bendecida con toda bendición espiritual; algo que aun cuando ya no estés en este mundo, todavía te acompañará. Si decidimos vivir de acuerdo a esa verdad establecida en la Palabra, seremos por fin libres del ansia de buscar y con un corazón lleno. 

(El contenido de este artículo fue tomado de Decisiones que transforman, mi libro más reciente, publicado por B&H Espñol, con el sello de LifeWay Mujeres.) 



Bendiciones,

Wendy



Fuente Original: ¿Cómo está tu corazón hoy?