Domar la Lengua

Si usted controla la lengua también puede controlar todo su cuerpo. El Espíritu Santo nos hace sentir cuando hemos fallados con la lengua y tenemos que arreglar cuentas con Dios y pedir perdón. La Palabra de Dios nos ayuda a educar nuestra boca y hacer pactos internos con nosotros mismos sobre el uso que le damos nuestras palabras. La Palabra de Dios nos ayudan a reflexionar y nos brinda sabidurías para saber cómo hablar correctamente en Su amor. Dios nos brinda palabra acerca del poder de la lengua. 

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45 – RVR60)/

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29 RVR60 )

El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias. Proverbios 21:23 (RVR1960)

“El que guarda su boca guarda su alma; mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad” (Proverbios 13:3 RVR60).

“El ser humano sabe domar y, en efecto, ha domado toda clase de fieras, de aves, de reptiles y de bestias marinas; pero nadie puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal.
“Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada? Hermanos míos, ¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid? Pues tampoco una fuente de agua salada puede dar agua dulce”
Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas. En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera. En fin, el fruto de la justicia se siembra en paz para los que hacen la paz” (Santiago 3:7-17 (NVI)

Oremos;

Padre Eterno. Dios Todopoderoso, me arrepiento de todas las palabras fuera de lugar que han salido de mi boca, palabra de crítica que ha salido de mi boca para condenar y juzgar la vida de otras personas. Yo te pido perdón y me arrepiento en el nombre de Jesús. Señor en el Nombre de Jesús, hoy declaro que no haré daño a nadie con mis palabras en el nombre de Jesús. Padre mío y Dios mío, hoy declaro palabras con gracia, sazonada como con sal. Señor, enséñame a tener dominio propio. Hoy declaro en el nombre de Jesus palabra de vida. Amén.

Palabra de Dios
www.ministeriosdesanidad.org



Fuente Original: Domar la Lengua

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