El camino hacia el contentamiento

Como Dios lo ha querido, esta es la última publicación de blog escrita por nuestra querida amiga, Edurne Mencia. Edurne falleció inesperadamente hace un mes, el 1 de agosto. Si bien nos alegramos de que ahora esté en casa con Jesús, nosotras como comunidad hemos estado lamentando la pérdida de nuestra querida amiga el mes pasado. Edurne deja 3 niños pequeños, un esposo amoroso y numerosos amigos alrededor del mundo. Me parece apropiado que en un estudio centrado en la importancia de nuestras palabras, terminemos con las últimas palabras escritas de Edurne.

Oro por que sus palabras sean un recordatorio de la importancia de las palabras que hablamos, escribimos y dejamos atrás … ¡todas son importantes!

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Gracias.

Es una simple expresión. Pero para muchos, es una palabra muy difícil de articular.

Cuando decimos gracias, en ese momento reconocemos que hemos tenido necesidad de alguien más. Tal vez fue algo pequeño, como una cuchara para el helado, o algo más grande, como un abrazo en la sala de espera antes de escuchar las noticias que el médico tenía para darnos.

No nos gusta necesitar de los demás. Preferiríamos vivir una vida independiente como mujeres modernas y empoderadas. Sin embargo, Dios nos ha llamado una y otra vez a vivir en comunidad, a estar conscientes de la vida de otras personas y permitirles participar en las nuestras.

Gracias puede también ser difícil de decir cuando no nos gusta lo que recibimos.

¿Recuerdas esos desagradables suéters que solía regalarte tu tía cada Navidad? Con mucha expectativa, abrías la caja, pero tu sonrisa se desdibujaba cuando veías el suéter. Y luego, entredientes, dejabas salir un “gracias”.

Hacemos lo mismo con Dios.

Cuando Él responde nuestras oraciones exactamente cómo y cuándo esperábamos que lo hiciera, cuando nos provee más allá de nuestras expectativas, cuando sana, o cuando interviene en una situación desesperada, nuestras bocas se llenan de alabanza.

Pero ¿qué hay de aquello por lo cual hemos estado orando por años? ¿aquellas respuestas que no llegan? ¿esos planes que han cambiado drásticamente nuestra vida? ¿expresan gratitud nuestros labios cuando nuestro mundo se derrumba? ¿bendecimos al Señor y nos regocijamos en Él?

A menos que comprendamos que la gratitud no es el resultado de cosas o eventos, sino una convicción instalada en nuestros corazones debido al trabajo que Dios ya ha hecho por nosotras, estaremos condenadas a una vida de ingratitud y descontento.

Cada día te bendeciré,Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;Y su grandeza es inescrutable.Generación a generación celebrará tus obras,Y anunciará tus poderosos hechos. Salmo 145:2-4

Cuando somos hijas del Todopoderoso, esta debe ser la actitud de nuestro corazón:

Te bendigo Señor.

Alabo tu nombre por los siglos de los siglos, Señor.

Eres grande, Señor.

Te doy gracias, Señor.

Independientemente de las circunstancias y eventos en nuestras vidas, nuestras bocas deben estar llenas de alabanza y gratitud. ¿Significa que no podemos quejarnos, quebrarnos o estar tristes? Para nada, amiga. Muchos de mis momentos de agradecimiento han sido así:

…Dios. No entiendo por qué estás haciendo esto. Pero confío en que tienes una razón. Te agradezco porque tienes un plan.

… Oh Señor, no me has respondido. Por favor, ayúdame a bendecir Tu nombre. Dame la fuerza para alabarte en medio de mi tormenta.

… Padre, no puedo soportar más esto. Gracias por estar conmigo.

Ser una cristiana no nos hace un robot. Lloramos, nos quejamos, nos desesperamos. Cuando las cosas no salen como esperábamos, o cuando la tristeza y el temor llama a nuestra puerta y la soledad es nuestra única compañía, la gratitud y la alabanza se esfuman de nuestra boca.

Pero espero que, después de estas cuatro semanas estudiando versículo tras versículo lo que la Biblia dice acerca de la lengua y la manera a la que estamos llamadas a usarla, vivamos lo que hayamos aprendido.

Independientemente de las circunstancias, hazte el hábito de alabar y agradecer a Dios por todo. Para lo bueno, lo malo y lo feo. La alabanza y la gratitud son el único camino hacia el contentamiento.

Contenta en Su Servicio,

Edurne

Nuestra amiga, hermana y mentora.

Te agradecemos Dios por su vida y la bendición de haberla conocido.

Por siempre en nuestros corazones. Guisete y el Equipo Ama a DiosGrandemente

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Fuente Original: El camino hacia el contentamiento

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