El Espíritu de Dios nos ayuda en nuestra debilidad

El Espíritu de Dios nos ayuda en nuestra debilidad

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Rom 8:26

El Señor Jesús durante su ministerio terrenal declaró con firmeza que los enfermos son los que necesitan ir al médico. Esto lo dijo en un contexto donde muchos religiosos de la época (especialmente los fariseos) se consideraban “los mejores religiosos de la época”. Ellos amaban mostrarse ante los demás como los más santos y puritanos, cuando en realidad estaban sucios por dentro.

En la vida cristiana tener una “fachada” de “super espiritualidad” no funciona. ¿Nunca le pasó que usted en una reunión, con hermanos de la iglesia, comparte abiertamente una de sus debilidades y al momento observa como que todos lo miran a usted diciéndole con sus miradas: “eso te pasa porque eres débil y un carnal” como si a ellos estas cosas nunca le hubiesen pasado?. El cristianismo autosuficiente no tiene base en las Sagradas Escrituras.

El pasaje de hoy nos dice que el Espíritu Santo, nuestro Gran Ayudador, está listo para acudir en nuestra ayuda para enfrentar nuestras debilidades.

Nunca olvidemos que si somos fuertes es por la Gracia del Señor, no porque nosotros lo seamos por nosotros mismos. Nuestra carne es débil y necesita de una ayuda superior para que se manifieste el poder de Dios.

No se sienta condenado ante sus debilidades, más bien dele gracias al Señor porque en su debilidad, si solicita su ayuda, el Espíritu Santo estará a su lado para hacer de usted un Cristiano fuerte.

Para que la fortaleza de Dios se manifieste debemos ser débiles, pues el poder de Dios se manifiesta donde existe la debilidad.

Oración: Gracias Espíritu Santo por tu fuerza y fortaleza que viene sobre cada una de mis debilidades. Transfórmame en un Cristiano fuerte en este día. Te entrego esta debilidad (mencione específicamente cuál és) para que sea cambiada en fortaleza. La gloria sea para ti oh Jesús.

Por: Ritchie Pugliese

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