EL partido


Me encanta el fútbol. El sábado pasado fui testigo de, sin duda alguna, uno de los mejores y más emocionantes partidos de fútbol. Alemania contra Italia, un partidazo que necesitó de 90 minutos reglamentarios, 30 minutos de tiempo extra y tanda de penales (9 tiros de penales por equipo) para definir un ganador. Alemania terminó ganando 6-5 en penales. Un partido en el que, quien pudo verlo de principio a fin, te podrá decir que no se pudo despegar ni un momento de la TV. Ambos equipos, combatieron con entrega y pasión, solamente como únicamente los grandes lo hacen. Estamos hablando de los únicos equipos junto con Brasil que poseen mínimo 4 Campeonatos Mundiales (Brasil tiene 5). Yo celebré ese partido.

 

La Palabra de Dios dice en Romanos 8:28-39 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. También dice en Gálatas 2:20 “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.

 

RECUERDA, ASÍ COMO UN EQUIPO AL FINAL DEBE VENCER, DEBEMOS ESTAR SEGUROS QUE SI TENEMOS A CRISTO JESÚS COMO SEÑOR, REY Y SALVADOR, ESTAMOS Y PERTENECEMOS AL ÚNICO EQUIPO QUE TIENE LA VICTORIA SEGURA. ¿YA TIENES A CRISTO EN TU VIDA?

 

Dios te bendiga,

Luis Manuel Polanco Schott

 

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