El Perdón

ROMANOS 8:39 “…ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor que DIOS nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor.”

Cuando tenía catorce años aguanté el abuso de una compañera de clases. Me encogía cuando salivaba sobre mí, clavaba los dedos en mi espalda en el autobús de regreso a casa o se refería a mí de manera ofensiva. Fue cuando comenzó a acosarme por teléfono que mis padres le impusieron una orden de restricción.

JESÚS nos enseñó a bendecir a quienes nos maldicen y a orar por quienes nos hacen daño: “bendigan a quienes los maldicen, y oren por quienes los calumnian.” (Lucas 6:28). Sé que JESÚS perdonó a quienes lo lastimaron. Sin embargo, no estaba segura de cómo perdonar a esta joven. Mis padres me alentaron a involucrarme en la vida de la iglesia. Me ofrecí como voluntaria en la guardería, donde aprendí a prestar menos atención a mi pena y más a las necesidades de los demás.

Mi corazón ya estaba listo para escuchar el consejo de una buena amiga que para experimentar una paz mental verdadera era necesario perdonar a aquella niña. Mi amiga me ayudó a descubrir el modo de hacerlo: pensar en aquella niña junto a JESÚS. Imaginé a JESÚS abrazándola y con esfuerzo dije: «La perdono».

Ahora, cuando pienso en ella, la imagino en los brazos de JESÚS. Entiendo que ella también necesita del amor de DIOS.

El SEÑOR nos acepta y nos ama, y ese amor transforma lo quebrado en algo nuevo y completo.

OREMOS: DIOS misericordioso, gracias por TU amor sin medida. Ayúdanos a perdonar a los demás y a mostrarles TU amor.  En el nombre de CRISTO, amén.

Sra.Stephanie Brown (Kansas, EE.UU.)

El Aposento Alto

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