El que sana corazones quebrantados

LUCAS 4:18 “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón…”

RECIENTEMENTE enfrenté una situación que me trajo recuerdos de algunos hechos dolorosos del pasado. Sin embargo, descubrí que no me sentía tan herido como cuando los hechos ocurrieron. En realidad, las ofensas recibidas me hirieron poco. Sin embargo, esas acciones ofensivas me causaron mucha aflicción en el momento.

Hablando con mi esposa sobre el pasado, dije: -«Sabes, realmente ya no me importa»-. A lo que élla me respondió: -«Realmente nunca importaron»-. Respondí: -«Lo sé. Pero ahora no son importantes para mí»-. Entonces comprendí que DIOS había sanado mi corazón quebrantado.

Las heridas emocionales son únicas para la persona que las sufre. Algunas ofensas que sufrimos son más profundas que otras, pero cada herida nos afecta. A veces las heridas no sanan rápidamente. A veces nos recuperamos sin una cicatriz y a veces las cicatrices que quedan parecen no desaparecer.

Aunque otras personas nos dicen que no deben importar, pueden seguir importando. Pero en cada situación, si acudimos a CRISTO, hallaremos que ÉL sana los corazones quebrantados.

OREMOS: PADRE Celestial, ayúdame a sobreponerme al pasado y a confiar en TÍ para sanar mis heridas. En el nombre de CRISTO, amén.

ELEVA UNA ORACIÓN POR ALGUIEN CUYO CORAZÓN ESTÁ ATRIBULADO.

Sr. Mark Beaird (Alabama, EUA)  -El Aposento Alto

 

Lucas 4:16-21 – JESÚS EN NAZARET

16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y el sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. 17 Se le dio el libro del profeta Isaías y, habiendo abierto el libro, halló el lugar donde está escrito: 18 «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanara los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos 19 y a predicar el año agradable del Señor». 20 Enrollando el libro, lo dio al ministro y se sentó.] Los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 21 Entonces comenzó a decirles: –Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

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