Grandes expectativas

¿Cuándo fue la última vez que tus expectativas se hicieron pedazos?

Todas tenemos
expectativas de cómo deberían ser nuestras vidas. Nos preparamos. Hacemos
sacrificios. Seguimos adelante con nuestros planes. Pero incluso nuestras
mejores intenciones pueden acabar con nuestro mundo cabeza abajo.

“ Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo:
¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me
veréis, y de nuevo un poco y me veréis? De cierto, de cierto os digo, que
vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros
estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo.”
Juan 16:19-20

En Juan
16:19-20, Jesús explica a los apóstoles lo que está por sucederle. Será
arrestado, juzgado injustamente, brutalmente golpeado, burlado y humillado, y
luego morirá en la Cruz. Sin embargo, en tres cortos días, resucitará como el
Salvador del mundo.

Jesús ha
preparado a los apóstoles para lo que viene. Les ha contado todos los hechos.
Les ha dado plazos específicos. Jesús ha prometido que lo volverán a ver.

Sin embargo, los
apóstoles simplemente no lo entendieron. Escucharon a Jesús, pero aún no
entendían ni comprendían la plenitud de Su espantosa muerte y gloriosa
resurrección.

Cuando todo lo
que Jesús predijo realmente sucedió, quedaron devastados. Pensaban que la
muerte de Jesús en la cruz era el final. Pero fue solo el comienzo.

Los creyentes
ahora enfrentamos los mismos desafíos que enfrentaron los apóstoles. ¿Confiaremos de todo corazón en las
promesas de Dios que hemos escuchado, leído y estudiado cuando nos enfrentamos
a circunstancias devastadoras?

Cuando nuestro
mundo se vuelve patas para arriba, y nuestras expectativas se hacen pedazos,
podemos luchar para recrear la vida como era antes: volver a unir las piezas
rotas. Solo Jesús sabe cómo juntar los fragmentos y pedazos rotos de nuestras
vidas y crear algo hermoso y nuevo. Nuestro dolor nunca es el final. Gran parte
de la Biblia nos enseña que la tristeza y el dolor pueden (y con frecuencia lo
hacen) coexistir con la esperanza y la fe. El dolor es parte de nuestro mundo,
pero también lo es la esperanza. Podemos dejar espacio en nuestras vidas para
ambos.

“Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.” – Filipenses 1:20

Nuestras
expectativas para nuestra vida pueden ser muy limitadas y carentes de
previsión, comparadas con Dios. Esta vida aquí en la tierra es solo el primer
pequeño paso de nuestra eternidad con el Señor. Nuestros días contados aquí en
la tierra ni siquiera pueden comenzar a compararse con los cientos de miles de
años que pasaremos con el Señor.

La vida de los
creyentes no se limita a este mundo. Estamos vinculadas a la eternidad. Cuando
nuestras expectativas permanecen vinculadas a las promesas de Dios, nuestro
dolor, nuestra pena y nuestra decepción nunca son permanentes.

“Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” Apocalipsis 21: 2-4

Tendremos un
gran dolor, pero una promesa aún mayor, la de la presencia, consuelo y
compasión de Dios.

Experimentaremos
una gran tristeza, pero una promesa aún mayor, la del gozo ilimitado de Dios.

Experimentaremos
desánimo y desilusión por el mundo que nos rodea, pero también la promesa
inquebrantable de la victoria de Dios de que Jesús venció al mundo.

Dios ha preparado a Sus hijas para lo que viene. Nos ha
dado todos los hechos en Su Palabra. Él nos hizo la suma promesa de que
moraremos con Él para siempre.

En medio de
nuestro dolor, nuestra angustia y nuestra decepción, podemos esperar
pacientemente que Dios lleve nuestras cargas, cargue nuestro dolor y cure
nuestras heridas. Pero también podemos esperar con confianza y audacia Su gozo
prometido. Dios no puede y no nos fallará.

¿Cómo podemos orar por ti mientras enfrentas expectativas
destrozadas?

Paz y gracia
para ti

_____________

Terria sirve en el equipo de Animadoras LGG y redes sociales. Vive en Virginia con su esposo. Su pasión es encender y empoderar a las mujeres para que se aferren a la verdad de Dios y se aferren a ella. Siempre está trabajando duro en hospitales militares escuchando las historias de los pacientes, mientras comparte el amor que Dios ha derramado en su vida. A pesar de las circunstancias a veces caóticas de la vida de Terria, Dios siempre se muestra fuerte y amoroso.

traducido por Joanna perez

____________________________________________

Conoce también nuestra tienda de productos hermosos para regalar en estas navidades y así apoyas al ministerio en espanol:

( por ahora solo en México, USA y algunos lugares de Centroamérica) ( debido a los costos de envío
Nuestra encargada es Wendy Martínez comunicate con ella visítando este enlace

https://www.etsy.com/listing/745404681/kit-adg

Disponibles:
Cuaderno de notas
Bolsa para Biblia
Taza para el café

dr



Fuente Original: Grandes expectativas