ILUMINANDO NUESTRO ENTORNO

MATEO 5:14-16 “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

 Se cuenta que hace muchos, muchos años, en una remota aldehuela europea, cierto duque mandó construir una hermosa iglesia. Hace muchos años siglos que murió el benefactor, pero el templo está allí todavía, y a él acuden los aldeanos y los turistas a adorar a DIOS.

Los hombres se han maravillado de la belleza de ese santuario, pero quien lo ve por vez primera, se extraña de una cosa: no tiene luces. En vez de instalar alumbrado, el viejo duque dio a cada familia una lamparita para que la trajeran al culto e iluminara el lugar donde la familia se sentaba. Estas lámparas han pasado de generación a generación. Cuando todas las familias asisten al culto, la iglesia se ve muy bien iluminada. Pero cuando faltan algunas familias, quedan a obscuras los lugares que ellas debieron ocupar.

Cuando impedimos que nuestra luz alumbre, dejamos que las tinieblas, el temor, el desaliento se adueñen del mundo que nos rodea. Cuando permitimos que la luz del amor de Cristo resplandezca a través de nosotros, el mundo brilla más bellamente con fulgores de luz y esperanza.

OREMOS: DIOS amado, te damos gracias porque permites que Tu luz resplandezca a través de nosotros, de tal manera que Tú recibas todo honor y toda gloria. Guíanos a vivir de tal manera que la luz ahuyente las tinieblas de nuestro mundo. En el nombre de Jesús. Amén.

Sr. Robert D. Mushrush (Illinois)