La conversión de Charles Spurgeon – Tercera Parte

En ningún otro (solo en Jesucristo) hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
Hechos 4:12

A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Romanos 8:28

La historia de la conversión de Charles Spurgeon deja claro el hecho de que toda persona, a pesar de su rectitud moral, sus costumbres religiosas sinceras y su deseo de hacer el bien, es un pecador que necesita encontrar la paz en Dios. Aunque cada conversión es única, hay tres puntos comunes a todas:

–Una convicción de pecado.

–La búsqueda de la libertad.

–Reconocer que solo Jesucristo, mediante su obra en la cruz y su resurrección, puede perdonar al pecador que va a él arrepentido, y dar la paz al alma.

La conversión, ese giro total hacia Jesucristo, conlleva un cambio completo de orientación y de objetivos de vida.

Las circunstancias de la conversión de Charles Spurgeon ponen en evidencia la soberanía de Dios. En este caso empleó los contratiempos (una tempestad de nieve, una predicación improvisada) para dar la respuesta que este joven buscaba desde hacía tanto tiempo.

Para Spurgeon, estas circunstancias fueron una preparación para su futuro servicio. Desde muy temprano predicó el mensaje del Evangelio y se convirtió en el predicador más conocido y activo en Inglaterra en la segunda mitad del siglo 19. Marcado por su experiencia, durante todo su ministerio se dedicó a presentar el mensaje de la salvación de la manera más sencilla, más directa, más accesible y más contundente posible. De este modo, durante los cuarenta años de su ministerio para Dios, condujo un gran número de personas a Jesucristo.

Deuteronomio 4:1-24 – Juan 3:22-36 – Salmo 114 – Proverbios 24:30-34
© Editorial La Buena Semilla

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