PENSAMIENTO DIARIO – SALVACIÓN

Cuando uno se arrepiente y confiesa un pecado a Dios; la gracia divina viene sobre uno borrando ese pecado; y el gozo de la salvación es restaurado. Dios no se acordará jamás de ese pecado. Satanás tratará de recordarle a uno ese pecado; por eso nuestra mente tiene que ser protegida por el yelmo de la salvación. El arrepentimiento y la confesión producen gozo y Satanás no tiene poder para quitar el gozo que Dios da. (Jorge L. Cintrón)