Púlpito Evangélico – ADORANDOAL REY

ADORANDO AL REY

Pastor, Jorge L. Cintrón

 

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

Mateo 2:1-3

 

Abelardo Díaz Alfaro, autor puertorriqueño, escribió el cuento Santa Clo va a La Puntilla. Este cuento se desarrolla en una escuela rural de dos salones en el barrio La Puntilla de Ciales. Peyo Mercéd era uno de los maestros en esa escuelita. Este maestro era un típico jíbaro apegado a las costumbres puertorriqueñas

Faltaba un maestro para el otro salón de la escuelita y Mr. Rogelio Escaleras, supervisor escolar, envía a Johnny Rosas, maestro joven que había estudiado en Estados Unidos a la escuelita de La Puntilla. Mr. Escalera le dijo a al Maestro Rosas: “Oye, Johnny, te voy a mandar al barrio La Cuchilla para que lleves lo último que aprendiste en pedagogía”.

Al acercarse el tiempo de Navidad el maestro Jhonny Rosas le dijo a Peyo Mercéd: “Este año hará su debut en La Cuchilla Santa Claus. Eso de los Reyes está pasando de moda. Eso ya no se ve mucho por San Juan. Eso pertenece al pasado. Invitaré a Mr. Rogelio Escalera para la fiesta; eso le halagará mucho.” Peyo se rascó la cabeza, y sin apasionamiento respondió: “Allá tú como Juana con sus pollos. Yo como soy jíbaro y de aquí no he salido, eso de los Reyes lo llevo en el alma. Es que nosotros los jíbaros sabemos oler las cosas como olemos el bacalao.”

Johnny Rosas se dio a la tarea de preparar mediante unos proyectos el camino para la “Gala Premiere” de Santa Claus en La Cuchilla. Mostró, entre otras cosas, a sus discípulos una lámina en la que aparecía Santa Claus deslizándose en un trineo tirado por unos renos.

Al llegar la noche de la Navidad se invitó a los padres del barrio para que fueran a la escuelita de sus hijos para tener una fiesta.

Peyo, en su salón, hizo una fiestecita típica, que quedó la mar de lucida. Unos jibaritos cantaban coplas y aguinaldos con acompañamiento de tiples y cuatros. Y para finalizar aparecían los Reyes Magos, mientras el viejo trovador Simón versaba sobre “Ellos van y vienen, y nosotros no.” Repartió arroz con dulce y bombones, y los muchachitos se intercambiaron “engañitos”.

Peyo Merced les indicó a sus muchachos que pasarían al salón de Mr. Johnny Rosas, que les tenía una sorpresa, y hasta había invitado al supervisor Mr. Rogelio Escalera.

En medio del salón de Mr. Johnny Rosas se veía un arbolito artificial de Navidad. De estante a estante colgaban unos cordones rojos. De las paredes pendían coronitas de hojas verdes y en el centro un fruto encarnado. En letras cubiertas de nieve se podía leer: “Merry Christmas”. Todo estaba cubierto de escarcha. Los asistentes miraban atónitos todo aquello que no habían visto antes.

Mister Rogelio, el Supervisor escolar, se veía muy complacido.

Unos niños subieron a una improvisada plataforma y formaron un acróstico con el nombre de Santa Claus. Uno relató la vida de Noel y un coro de niños entonó “Jingle Bells”, haciendo sonar unas campanitas.

Los padres se miraban unos a otros asombrados.

Mister Rosas se ausentó un momento. Y el supervisor Rogelio Escalera habló a los padres y niños felicitando al barrio por tan bella fiestecita y por tener un maestro tan activo y progresista como lo era Mister Rosas.

Mister Escalera requirió de los presentes el más profundo silencio, porque pronto les iba a presentar a un extraño y misterioso personaje.

Un corito inmediatamente rompió a cantar: “Santa Claus viene ya. ¡Qué lento caminar! Tic, tac, tic, tac.

Y de pronto surgió en el umbral de la puerta la figura de Santa Claus con un enorme saco a cuestas, diciendo en voz cavernosa: “Here is Santa, Merry Christmas to you all!”

Un grito de terror hizo estremecer el salón. Unos campesinos se tiraron por las ventanas. Los niños más pequeños empezaron a llorar y se pegaban a las faldas de las comadres, que corrían en desbandada. Todos buscaban un medio de escape. Y Mister Rosas corrió tras ellos, para explicarles que era él que se había vestido de Santa Claus; pero entonces aumentaba el griterío y se hacía más agudo el pánico. El supervisor hacía inútiles esfuerzos por detener a la gente y clamaba desaforadamente: “No corran. Santa Claus es un hombre humano y bueno.”

Pero a lo lejos solo se escuchaba el griterío de la gente en desbandada.

Podría afirmar que nuestras celebraciones navideñas finalizan con la llegada de los reyes magos. Aunque en los últimos años se han extendido hasta las Fiestas de la calle San Sebastián. Aunque esas fiestas no tienen nada que ver con el mensaje de la Navidad.

 

El ingenio popular le ha añadido muchos detalles a la historia bíblica de los magos. Han sido transformados de magos en reyes. Se ha establecido que eran tres; cuándo La Biblia solamente afirma que unos magos vinieron del oriente. Se les ha dado nombres: Melchor, Gaspar y Baltasar. Uno de ellos era negro. Se señala en el área central de Puerto Rico que llegaron utilizando caballos; aunque en otros lugares los montan en camellos. Se les ha colocado llegando al establo y cerca del pesebre en las cercanías del tiempo de su nacimiento.

 

El relato bíblico da a indicar que los magos llegaron a Belén probablemente cuando el niño Jesús tendría entre un año y dos años. Ya no estaba en un establo, ni acostado en un pesebre. Estaba en una casa.

 

El relato bíblico señala de una forma clara cual fue el propósito de la visita de los magos: buscaban al niño para adorarle. Al llegar a Jerusalén hacen una pregunta: “¿Dónde está el rey de los judíos?” Inmediatamente hacen una afirmación: “Porque su estrella hemos visto en el oriente, y hemos venido a adorarle.¨ Al entrar a la casa en Belén donde estaba el niño se postraron y le adoraron ofreciéndole presentes: oro, incienso y mirra.

 

La palabra adorar en español tiene en su uso cotidiano una connotación religiosa. El diccionario la define como reverenciar y honrar con el culto religioso. Aunque tiene también un uso figurativo como “amar con extremo”.

 

El relato de la adoración de los magos va acompañado de otra expresión de intención de adoración, que nuestro conocimiento histórico-bíblico rápidamente nos hace rechazar.

 

Herodes el rey De Israel le dice a los magos de oriente: “Id a Belén y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore”. (Mateo 2:8)

 

Jesús durante el desarrollo de su ministerio terrenal tiene un encuentro con una mujer a la cual le dice: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” (Juan 4:23,24) Ante esas impactantes palabras la mujer le dice a Jesús: “Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas”. (Juan 4:25) Jesús le responde a la mujer de una forma todavía más impactante para mí: “Yo soy, el que habla contigo”. (Juan 4:26)

 

La adoración que agrada a Dios es una que reconoce quién es verdaderamente Jesús. Herodes debía saber quién era el Cristo, pero no lo sabía. Él no podía adorar al niño. Tras su expresión de quererle adorar se escondía un deseo mezquino de acabar con todo lo que podía poner en peligro todo su control sobre su reino.

 

¿Quiénes son estos magos de oriente que buscan al niño Jesús para adorarle?

 

El concepto popular de lo que es un mago puede evitar entender quienes eran estos hombres. No son magos en el sentido de personas que tienen capacidad para realizar encantamientos con la ayuda de seres sobrenaturales o de fuerzas secretas de la naturaleza. Eran un grupo sacerdotal de Persia o Babilonia. Maestros en religión y ciencia. Estudiosos de la medicina y de los astros.

 

¿De dónde obtuvieron estos hombres el conocimiento de que se esperaba que algo extraordinario iba a acontecer en Israel en torno al nacimiento de un niño que sería rey?

 

Los judíos cuando fueron deportados a Babilonia llevaron sus rollos sagrados. Allí habían enseñanzas sobre esa esperanza de Israel. Isaías había escrito: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro: y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio no tendrá límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.” (Isaías 9:6,7) También Isaías había escrito: “Y andarán las naciones a tu luz y los reyes al resplandor de tu nacimiento.” (Isaías 60:3) El libro de Números expresaba lo siguiente: “Lo veré mas no ahora; Lo miraré mas no de cerca; Saldrá Estrella de Jacob y se levantará cetro de Israel” (Números 24:17)

 

Los magos se sintieron convocados a ir a Israel para adorar al  niño que había nacido.

 

Los regalos que llevaron como ofrenda de adoración indican que ellos sabían muy bien a quien venían a adorar.

 

Ofrecieron incienso, una especie aromática que se utilizaba en los templos para adorar a los dioses. Reconocían que aquel niño era Dios.

 

Ofrecieron oro, un metal precioso que representaba la realeza. Reconocían que aquel niño era Rey.

 

Ofrecieron mirra, una especie aromática que se utilizaba para la preparación de personas cuando morían. Reconocían que aquel niño moriría porque era el Salvador.

 

Los magos se postraron ante el niño. Se sometieron voluntariamente al señorío del Mesías sobre ellos.

 

Herodes en vez de buscar al niño para adorarlo lo buscaba con otras intenciones. Es triste porque Herodes tenía conocimiento de la fe judía. El era idumeo, estos a través de las conquistas de los Macabeos habían sido circuncidados y llevados a ser parte del la religión judía. El propio Herodes se había casado con una descendiente de los Macabeos Herodes se había lanzado en la reconstrucción del templo de Jerusalén.

 

Los magos se acercaron a Jesús para adorarlo. Herodes intentó acercarse a Jesús supuestamente para adorarlo. Aunque sabemos que esa no era su verdadera intención.

 

¿Cómo tú te acercas a Jesús?

 

Los magos se acercaron con conciencia clara de a quien iban a adorar. Adoraban al niño que era Dios, Rey y Salvador.

 

¿Estás tú dispuesto a postrarte delante de Jesús? ¿Estas dispuesto a reconocer voluntariamente su señorío sobre ti?

 

Reacciona a ADORANDO AL REY que será presentado el domingo 5 de enero de 2020 a las 10.15am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista Cayey

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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