Púlpito Evangélico – Bendita la mujer que siembra FE

BENDITA LA MUJER QUE SIEMBRA FE

Pastor, Jorge L. Cintrón

 

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús, a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor. Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.”

2 Timoteo 1:1-5

 

BENDITAS LAS MADRES QUE aman a Dios, porque sus hijos no ignorarán a su Creador.

BENDITAS LAS MADRES QUE aman la Palabra de Dios, porque sus hijos conocerán el camino, la verdad y la vida.

BENDITAS LAS MADRES QUE aman la casa de Dios, porque sus hijos sentirán el poder de la oración y muchos encontrarán la salvación.

BENDITAS LAS MADRES QUE se complacen en contribuir a la gloria de Dios, porque sus hijos serán generosos y colaborarán en el Reino de Dios.

BENDITAS LAS MADRES QUE tienen un altar de familia, porque serán recompensadas en este mundo y en el venidero.

BENDITAS LAS MADRES QUE tratan de ser compañeras de sus hijos, porque ellos dirán que tenían entendimiento.

BENDITAS LAS MADRES QUE hablan amablemente con los niños de la vecindad, porque por ello pudiera ser que ganen a otros niños y niñas para Cristo, aparte de los suyos propios.

BENDITAS LAS MADRES QUE luchan valientemente la batalla de la vida con fe firme y determinada, porque sus hijos sabrán donde encontrar fortaleza en tiempo de necesidad.

BENDITAS LAS MADRES QUE al tener edad avanzada pueden mirar atrás en sus recuerdos y decir: “He criado a mis hijos en el temor de Dios; suyas serán las mansiones de gloria”.

BENDITAS LAS MADRES QUE siembran fe.

 

Pablo al escribirle a Timoteo una segunda carta le dijo: deseo verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.” (2 Timoteo 1:4,5)

 

Tal vez este es el elogio más hermoso que se hace a dos mujeres en el Nuevo Testamento. La abuela Loida y mamá Eunice habían sido sembradoras de fe en el pastor Timoteo. No conocemos el nombre del papá de Timoteo, el esposo de Eunice. Prácticamente no conocemos nada de él, salvo que en el libro de los Hechos se señala que era griego. (Hechos 16:3) Al no tener información y al Pablo hacer una referencia tan directa al efecto de la fe de abuela Loida y mamá Eunice en Timoteo podemos señalar con mucha probabilidad que no era cristiano.

 

Timoteo fue un importante pastor-misionero en la iglesia cristiana primitiva que fue impactado por el evangelio y por la fe de abuela Loida y mamá Eunice. Aunque papá no fue un sembrador de fe; abuela y mamá sembraron fe y la fe germinó en Timoteo. Aunque tu cónyuge no siempre fe en tus hijos; tú siembra fe en tu hijo confiando que esa semilla de fe dará su fruto en su tiempo.

 

Pablo le escribe a Timoteo y le recuerda esa semilla de fe que sembraron abuela Loida y mamá Eunice: Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” (2 Timoteo 3:14,15)

 

Hay tres (3) expresiones que hicieron tres (3) mujeres que se encontraron con Jesús que pueden ayudar a descubrir como se siembra fe. Estas mujeres fueron: 1) la samaritana, 2) la siro-fenicia, 3) la mujer con flujo de sangre. La primera dijo: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.” (Juan 4:25) La segunda dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.” (Mateo15:27) La tercera dijo: Si tocare solamente su manto, seré salva.” (Mateo 9:21)

 

Se siembra fe cuando se siembra conocimiento de la Palabra de Dios y de las promesas divinas. La mujer samaritana conocía que iba a venir un Mesías llamado el Cristo y cuando Jesús le dijo: “Yo soy, el que habla contigo” esa semilla de fe germinó. Hay que hablarle a nuestra descendencia de la Palabra de Dios y de las promesas divinas. Un día Dios tocará sus corazones y esa semilla de fe germinará.

 

Se siembra fe cuando se genera convicción hacia el mensaje de Jesucristo. La mujer siro-fenicia sabía que aquel alimento era para ella y estaba dispuesta a comer aunque fueran las migajas. ¿Por qué? Porque el mensaje de Jesucristo es cierto. Hoy por hoy se habla mucho de la libertad, del individualismo y de las preferencias; todo eso es cierto, pero hay una verdad y esa verdad y es Jesucristo. Basta ya de tanto relativismo y de tanto acomodar la fe a las preferencias que a uno le gustan. Hay que hablarle claro a nuestra descendencia, sin ambages, ni medias verdades que suavicen el evangelio. Un día Dios tocará sus corazones y esa semilla de fe germinará.

 

Se siembra fe cuando se siembra confianza en la Palabra de Dios y en las promesas divinas. La mujer de flujo de sangre confiaba en que “si tocaba solamente su manto, sería salva.” Hay que demostrarle a nuestra descendencia que uno confía en Dios.

 

“De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. Porque él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos.” (Salmo 24:1,2)

 

“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma.” (Salmo 23:1-3a)

 

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” (Romanos 8:28)

 

“Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.” (Romanos 10:8b-11)

 

Un día esa semilla de fe germinará.

 

Grace W. Watkins escribió: CUANDO LAS MADRES ORAN

Cuando las madres oran

Parece que mil luces se encendieran

Donde solo oscuridad antes hubiera,

Y que del corazón en lo secreto

Un canto se escuchará dulce y tierno,

            Cuando las madres oran…

 

Cuando las madres oran

Un zigzagueante rayo veloz cruza

Y el camino parece iluminado

Pues las oscuras formas ponen en fuga…

Luce radiante con un velo de oro

            Cuando las madres oran…

 

Cuando las madres oran

La eternidad despunta tras gris velo;

Los ángeles detiénense en su vuelo

Y dicen que en los cielos hay más cielo

Cuando las madres oran…

 

¡Bendita la mujer que siembra fe!

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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