Púlpito Evangélico – – CAMINANDO POR LA FE

CAMINANDO POR LA FE

Pastor, Jorge L. Cintrón

 

“Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.”  Mateo 14:28,29

 

Pedro al escuchar la voz de Jesús en medio de la tempestad  diciendo: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” respondió: “Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas”. La reacción de Pedro podría, para algunos, apuntar a una expresión de duda. Más no es así. La expresión tal vez debía ser “Señor, puesto que eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas”. Es una afirmación de fe.

 

Los relatos bíblicos presentan a Pedro haciendo grandes expresiones. Comparto dos de esas expresiones como ejemplo.

 

Talvez la más grande expresión que salió de la boca de Pedro fue esta: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16)

 

Al estar Jesús en el aposento alto y decir: “Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas.  Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.” Pedro, dijo: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.”  (Mateo 26:31,32)

 

Tal vez el lector novel de los evangelios puede recibir grandes decepciones al ver como ese mismo Pedro reacciona en otras ocasiones.

 

Cuando Jesús comenzó a enseñarles  a los discípulos “que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.”  Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle. Jesús; volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: “¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.” (Marcos 8:31-38)

 

Al llegar el momento del arresto de Jesús, Juan relata que Pedro sacó una espada para defender a Jesús. (Juan 18:10-11) y más adelante relata que Pedro negó tres (3) veces a Jesús. (Juan 18:25-27)

 

El episodio de Pedro caminando sobre las aguas puede enseñar algunos conceptos que ayuden a una persona a vivir una vida por la fe.

 

El que quiera vivir por la fe tiene que tener una confianza absoluta en Jesús. Pedro dijo “Señor, puesto que eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas”. Lo que provocó confianza en Pedro para que caminase sobre la mar fue escuchar la voz de Jesús diciendo: “¡Tened animo; yo soy; no temáis!” (Mateo 14:27)

 

Jesús enseñó que las ovejas oyen la voz su pastor, que este  a sus ovejas llama por nombre, que cuando las ha sacado fuera del redil va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. (Juan 10:2-4) Jesús también enseñó que Él es el buen pastor (Juan 10:11) Pablo escribiendo a los romanos expresa: “Así que la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios”. (Romanos 10:17) El que quiera vivir una vida por la fe tiene que meterse en la Palabra de Dios. Tiene que meterse con el Libro. Tiene leer continuamente La Biblia.

 

El escritor de Hebreos señala la importancia que tiene para la fe participar del culto de la iglesia. “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (Hebreos 10:19-25) El que quiera vivir una vida por la fe tiene que participar continuamente de la experiencia del culto en el templo.

 

El que quiera vivir por la fe tiene que depender de la dirección de Dios. Pedro expresó: “Señor, puesto que eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas”.

 

Jesús un día se encontró en el templo con un hombre ciego de nacimiento. Luego de un dialogo con sus discípulos señala La Biblia  que “Jesús escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé. Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.” (Juan 9:6,7) Formulo dos (2) preguntas para que se entienda esta enseñanza. ¿Ese ciego si se hubiese ido a lavar en el estanque de Siloé sin Jesús haberlo enviado a hacerlo habría recuperado la vista? La respuesta es no. ¿Ese ciego si no se hubiese ido a lavar en el estanque de Siloé cuando Jesús lo envió a hacerlo habría recuperado la vista? La respuesta es no. Jesús dijo en una ocasión: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”. (Juan 15:14)

 

El que quiera vivir una vida por la fe tiene que estar dispuesto a seguir las direcciones que Dios le de.

 

Pedro, relata el pasaje, que comenzó a caminar sobre las aguas pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; comenzó a hundirse. El que quiera vivir por la fe tiene que saber que la fe no necesariamente elimina las dificultades. La fe lo que hace es permitirnos vivir de forma victoriosa aún en medio de las dificultades.

 

El gran secreto para vencer las dificultades es no poner la mirada en las dificultades sino mantener continuamente la mirada en Jesucristo. El autor del libro de Hebreos después de escribir el gran discurso de la fe afirma: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” (Hebreos 12:1,2)

 

El que quiera vivir por la fe tiene  que saber que aunque se caiga al caminar Cristo Jesús siempre está dispuesto a venir en su rescate. Cuando Pedro comenzó a hundirse en el mar “dio voces diciendo ¡Señor, sálvame! Y al momento Jesús asió  de él”.

 

Cuando las dificultades llegan a una vida en muchas ocasiones llegan acompañadas del miedo y de la confusión.

 

Recuerda lo que Jesús dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33); “He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20)

 

Hoy es el día para que comiences a vivir por la fe. Camina por la fe.

 

“Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” (2 Corintios 5:6-10)

 

(Este mensaje será presentado el domingo 19 de mayo de 2019 a las 10:15am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey)

Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico