Púlpito Evangélico – GUARDADOS PARA AQUEL DÍA

GUARDADO PARA AQUEL DÍA

Pastor Jorge L. Cintrón

 

“Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.”

2 Timoteo 1:12

 

Yo no sé dónde físicamente está el Cielo. Yo sé que La Biblia en el libro de Los Samos dice: “Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres” (Salmos 115:16) “Jehová estableció en los cielos su trono, Y su reino domina sobre todos.” (Salmos 103:19) “¿Quién como Jehová nuestro Dios, que se sienta en las alturas, que se humilla a mirar en el cielo y en la tierra? El levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del muladar, para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo.” (Salmos  113: 5–8) Así aunque yo no sé dónde físicamente está el Cielo afirmó que el Cielo existe.

 

Hay veces que mi mente se confunde porque no puedo explicar lo que sucede literalmente cuando una persona muere. Lo que yo sé a través de La Biblia que Jesús en una ocasión dijo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (Juan 14:1–3) Así que cuando yo muera iré a ocupar la mansión gloriosa que Cristo preparó para mí.

 

Yo no sé literalmente lo que será de este cuerpo mío en futuro. Yo sé que en la carta de 1 Corintios el apóstol Pablo escribió: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Corintios 15:51–55) Así que aunque yo no entienda nada de eso sé que un día este cuerpo mío será transformado.

 

Yo no sé literalmente que sucederá después que Cristo venga por Segunda Vez. Yo sé que el vidente de Apocalipsis escribió: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.” (Apocalipsis 21:1–3)

 

Yo sé que todo esto que he expuesto es mi depósito y que Jesucristo; mi Salvador Rey y Señor; es poderoso para guardarlo para aquel día.

 

El escritor de la carta de Segunda de Timoteo utiliza en dos (2) ocasiones en estos versos una palabra que la Versión Reina–Valera 1960 traduce como depósito. Jesucristo es poderoso para guardar el depósito del creyente. Mas el creyente debe guarda el depósito que por el Espíritu Santo mora en él.

 

La palabra que se traduce como depósito tiene que ver con un concepto en la antigüedad. Se refiere a algo de valor que alguien confiadamente le daba a un amigo para que se lo guardase para que después se lo entregase a sus hijos o seres amados. En el mundo antiguo no había un deber más sagrado que el de salvaguardar ese depósito y devolverlo a su debido tiempo.

 

Jesucristo le guarda al creyente: La vida. Jesús en una ocasión al estar cerca de su sacrificio en la Cruz le dijo a sus discípulos: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33) Antes de ascender a los cielos le dijo a sus discípulos: “he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:20)

 

Jesús le guarda su alma/espíritu en la mansión gloriosa que le ha preparado en el cielo.

 

Le guarda su esperanza de resurrección con un cuerpo que no puede ser contaminado por el pecado.

 

También le guarda su entrada a la nueva Jerusalén.

 

Jesús en su oración sacerdotal al hablar con el Padre le dice: “A los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición” (Juan 17:12) Refiriéndose por hijo de perdición a Judas Iscariote.

 

Mientras una persona no reniegue la decisión que públicamente ha hecho por Jesús su depósito esta guardado por su Salvador, Rey y Señor; hasta aquel día.

 

El creyente es por eso exhortado a guardar el depósito que hay en él por el Espíritu Santo. Hay que guardarlo para que no se caiga en una conducta que le lleve a renegar de su Salvador, Rey y Señor.

 

¿Cómo se guarde ese depósito?

 

Reteniendo las sanas palabras en la fe

 

Manteniéndose fieles a las enseñanzas de La Palabra de Dios.

 

Reteniendo el amor que es en Cristo Jesús.

 

La palabra que la versión Reina Valera 1960 traduce por amor apunta a tres (3) palabras griegas: 1) ágape, el amor redentor de Dios: 2)filia; el amor de relaciones afectuosas; y 3) eros; el amor de atracción sexual. f

 

Este último es el más que se ha degenerado convirtiéndose en  pasión libertina fuera del matrimonio.

 

¿Qué establece el creador del matrimonio sobre las normas que tienen que regir el matrimonio?

 

“Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varó fue tomnada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.” (Génesis 2:22–25)

 

“El que haya esposa haya el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová”. (Proverbios18:22)

“Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo,y en su amor recréate siempre.” (Proverbios 5:18–19)

 

El capítulo 7 de Proverbios presenta unas enseñanzas de las cuales extraigo y uno algunos versos:

 

“Guárdate de la mujer ajena, y de la extraña que ablanda sus palabras. (vs.5)…. Que dice: Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores. Porque el marido no está en casa; se ha ido a un largo viaje.(vs. 18,19) ….Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte.” (vs.27)

 

(Romanos 1:26,27) “Aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.”

 

“La voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor” (1Tesalonicenses 4:4,3)

 

Jesucristo es poderoso para guardar tu depósito para aquel día. Mas el creyente tiene que también guardar el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en él. 


Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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